Los 5 frailes españoles que murieron por defender el matrimonio
El Vaticano pone fecha a la beatificación de los cinco mártires españoles de Georgia, asesinados por defender el matrimonio
El próximo 31 de octubre, Savannah acogerá la beatificación de Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros, asesinados a finales del siglo XVI por defender la indisolubilidad del matrimonio en las misiones de la Florida española
La Iglesia sumará este otoño cinco nuevos nombres españoles a su santoral. Según ha anunciado el dicasterio para la Causa de los Santos, los conocidos como «Mártires de Georgia» serán beatificados el 31 de octubre en Savannah, Georgia, en una ceremonia que presidirá el cardenal Francis Leo, arzobispo de Toronto.
Se pone así fin a un proceso que culminó el pasado enero de 2025, cuando el Papa Francisco reconoció oficialmente el martirio de los padres Pedro de Corpa, Blas Rodríguez, Miguel de Añón, Francisco de Veráscola y el hermano Antonio de Badajoz.
Una misión sin armas
La historia de estos cinco religiosos se remonta a finales del siglo XVI en la región de la actual Georgia, que por aquel entonces formaba parte de la Florida española. Inspirados por el espíritu de san Francisco de Asís, estos frailes—procedentes de Madrid, Extremadura y el País Vasco— se internaron en territorio de la tribu de los guale para evangelizar.
Los frailes vivían integrados con los nativos, hablaban su lengua y residían entre ellos sin necesidad de protección militar, lo que atestigua las excelentes relaciones que mantenían con la población indígena. Sin embargo, la tensión estalló al instruir a los candidatos al bautismo sobre la enseñanza de Cristo acerca de la unidad e indisolubilidad del matrimonio.
Juanillo, un joven converso que aspiraba a liderar a los guale, manifestó su intención de tomar una segunda esposa. Fray Pedro de Corpa, fiel a la enseñanza de Cristo, le advirtió de que no contaría con el apoyo de los misioneros en su aspiración al mando si persistía en la poligamia.
La respuesta de Juanillo fue organizar una rebelión para eliminar a lo que él denominaba los «frailes molestos». El 14 de septiembre de 1597, mientras fray Pedro se disponía a celebrar la misa de la Exaltación de la Santa Cruz, fue asesinado y decapitado. En los días siguientes, el resto de sus compañeros corrieron la misma suerte: Blas Rodríguez fue ejecutado dos días después; Miguel de Añón y Antonio de Badajoz fueron capturados y asesinados al día siguiente; y Francisco de Veráscola, que regresaba de un viaje, fue el último en morir.
Inmediatamente después de su muerte se difundió la fama de martirio, que continuó creciendo en los años siguientes, arraigándose profundamente en el territorio y en la memoria de los hermanos. La causa de canonización de estos misioneros comenzó oficialmente en 1950; ahora dará un paso más el 31 de octubre cuando sean declarados beatos.