Los nuevos obispos consagrados—el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade, el francés Michel Poinsinet de Sivry y el francés Marc Hanappier— posan junto al obispo de origen español Alfonso de Galarreta
La excomunión de Roma podría alcanzar también a los sacerdotes y laicos de la Fraternidad San Pío X
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe señala directamente a los participantes en el rito de Ecône, mientras que para el resto de la Fraternidad —incluido su Superior— rige la declaración general de «situación de cisma»
Tras el anuncio del Vaticano sobre la ruptura formal de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), una pregunta surge: ¿por qué el decreto nominal de excomunión solo cita a seis personas y no a otros, como el actual Superior General, el padre Davide Pagliarani?
La respuesta reside en la aplicación técnica del Derecho Canónico y en la naturaleza del acto realizado este 1 de julio en Suiza. La excomunión latae sententiae (automática) declarada por el cardenal Víctor Manuel Fernández se fundamenta específicamente en el delito de consagración episcopal sin mandato pontificio.
Según el canon 1387 del Código de Derecho Canónico, esta pena recae de forma personal y directa sobre el obispo consagrante, en este caso Alfonso de Galarreta, quien presidió la ceremonia a pesar de las advertencias previas de Roma, sobre los nuevos obispos —los cuatro prescriptos que recibieron el orden episcopal— y sobre el conconsagrante, el obispo Bernard Fellay, cuya participación directa en la liturgia es interpretada como una «adhesión pública al acto cismático».
A diferencia de los seis anteriores, el padre Davide Pagliarani, aunque es la cabeza de la Fraternidad, no participó como consagrante en el rito. Por tanto, no incurre en la pena automática vinculada específicamente a la ordenación ilícita de obispos.
Declaración de cisma
Sin embargo, esto no significa que el resto de la Fraternidad quede al margen de las sanciones. El Vaticano ha establecido una distinción técnica en su Nota Explicativa: mientras que la excomunión de los seis implicados en las consagraciones ha sido declarada y constatada por decreto del Dicasterio, para el resto de la organización la pena se deriva de su condición general de cismáticos.
Roma ha decretado que, en adelante, todos los ministros sagrados pertenecientes a la FSSPX se encuentran en situación de cisma y «deben, por tanto, ser considerados cismáticos». Al ser definidos formalmente bajo esta categoría, resultan sujetos a la excomunión latae sententiae (automática) que dicta el canon 1364 § 1 del Código de Derecho Canónico por el delito de cisma. A diferencia de los obispos de Ecône, cuya sanción ya ha sido declarada nominativamente por la Santa Sede, para los demás sacerdotes la excomunión es la consecuencia jurídica de su persistencia en un movimiento calificado ahora de forma oficial como cismático.
Finalmente, mientras que la excomunión de Alfonso de Galarreta y los nuevos prelados responde a un «rechazo práctico del Primado romano» mediante consagraciones ilícitas, la declaración de cisma para el resto define su estatus jurídico actual frente a la Iglesia. Esta situación se extiende a los fieles laicos, quienes incurrirían en la misma pena en caso de «adhesión formal», quedando además advertidos de que los sacramentos de la confesión y el matrimonio administrados por los sacerdotes de la Fraternidad son, desde este momento, jurídicamente inválidos.
Nota explicativa
2. Por lo que concierne a los fieles laicos, deben considerarse cismáticos y excomulgados quienes adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en las condiciones establecidas en la Nota explicativa del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos de 1996 (cfr. ibidem, 7), todavía vigente, que este Dicasterio hace propia.
3. Se advierte, finalmente, al santo Pueblo de Dios que los ministros sagrados de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X administran ilícitamente los sacramentos y que el sacramento de la penitencia por ellos administrado y el matrimonio por ellos asistido son inválidos.