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La experta en el colegio cardenalicio, Paloma Girona

La experta en el colegio cardenalicio, Paloma GironaPaula Ciordia

Paloma Girona, especialista en el colegio cardenalicio

«Hay corrientes entre los cardenales que conllevan desviación de la doctrina y del Magisterio»

Con el rigor y la cercanía que la caracterizan, la especialista en el colegio de cardenales Paloma Girona comparte con El Debate su visión sobre las dinámicas internas que pueden determinar el transcurso del cónclave

En las últimas dos semanas, el nombre de Paloma Girona ha sonado con fuerza en redacciones de todo el mundo. La muerte del Papa Francisco y la inminencia de un nuevo cónclave activaron el interés global no sólo por lo que sucede dentro del Vaticano, sino también por quienes protagonizarán la elección del próximo Pontífice.

De pronto, la atención mediática se volcó sobre los 133 cardenales electores que, en apenas dos días, se encerrarán en la Capilla Sixtina. Muchos nombres, 72 países representados, datos biográficos dispersos… pero poco conocimiento real sobre los perfiles, trayectorias o criterios de quienes decidirán el rumbo de la Iglesia católica.

Y ahí es donde aparece Paloma Girona. Periodista y especialista en temas vaticanos, creó el canal de YouTube Cónclave Informa (en 2024), una iniciativa que se ha convertido en referencia para entender el complejo universo del colegio cardenalicio. Con rigor, cercanía y análisis accesible, ha sabido traducir al gran público los códigos, dinámicas y claves de un proceso tan discreto como decisivo.

Un pastor suave y fuerte

–¿Qué opina del concepto de cardenales «papables»?

–Es mediático, aunque suena mejor en italiano: papabili. Como sello personal, desde el principio opté por quedar al margen de pronunciarme sobre candidatos. La responsabilidad que tienen los cardenales es enorme. No quiero contribuir con modos superficiales, además de que rara vez se acierta.

Lo que procuro con mi canal es que las personas saquen sus propias conclusiones sobre los cardenales; en cierto modo voy contracorriente porque mi propuesta es que la persona se detenga en ver y oír un contenido que aporta información, reflexión, cultura religiosa, etc. Y ayudar a evitar quedarnos en la superficie.

–Habla mucho de encontrar un Papa «del encuentro» ante un colegio cardenalicio dividido por diversas corrientes...

–Así es. La división interna en la Iglesia, tanto a nivel jerárquico como a pie de calle entre los católicos, no existía cuando fue el cónclave de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI. Oír a algún que otro cardenal de peligro de cisma me pone la piel de gallina; confiemos no llegar a vivir algo tan triste, sería dramático. Conocer a fondo la realidad católica es imposible, es universal, pero sí hay visiones sobre cómo debe ser la Iglesia católica directamente enfrentadas en el colegio de cardenales.

Tras estudiar a unos y otros, pasearte por la realidad eclesial tan dispar en los cinco continentes, y ahondar en esas corrientes, veo evidente la presencia de las raíces evangélicas y de la caridad de Cristo en unas y en otras. Sin embargo, también hay que afirmarlo, dos o tres corrientes conllevan distorsión y desviación de la Doctrina, del Magisterio, de la Tradición y de los modos de expresión de la fe de la Iglesia católica.

Por eso, ojalá los cardenales den con un hombre de Dios, el pastor y el santo que la Iglesia de hoy necesita, para que con firmeza y con suavidad –como dice la expresión latina: Suaviter in re fortiter in modo (suave en las formas, fuerte en el fondo)– logre cortar de raíz lo que haya que cortar, reconducir lo reconducible, y lograr la unión extrayendo lo mejor de unas y otras. Porque todos necesitamos purificación y rectificación continua. La llamada a la conversión es permanente para quien se tome en serio su vida de fe, y ahí entramos todos, cardenales incluidos.

El peso de la geopolítica en el cónclave

–¿Qué peso real tienen las regiones —Europa, Hispanoamérica, África— dentro del colegio cardenalicio a la hora de elegir un Papa?

–Depende. Si nos ceñimos a los porcentajes de representación de cardenales, mucha o poca. Pero la evidencia es que dentro del Colegio de cardenales, hoy, quizá el peso regional queda relegado a un segundo plano, porque están bien organizados. No me gusta hablar de bandos, pero es así y en ese sentido en cada «bando» hay cardenales de los cinco continentes. Todavía hay una relevancia de europeos, pero los africanos ya casi están al mismo nivel, me refiero en porcentaje.

Los cardenales, por explicarlo de forma simple, se enfrentan a analizar tres focos importantes: El funcionamiento de la Curia vaticana, la situación interna de la iglesia católica a nivel mundial y confrontarlo con la realidad geopolítica mundial. Desde esa perspectiva es apasionante por los cambios geopolíticos que venimos viendo en los últimos meses, con un impulso fuerte desde la llegada de Trump de lo que algunos expertos denominan como un renacer del nacionalismo cristiano.

Un Papa bondadoso no quiere decir que no necesitemos también a un hombre firme en la fePaloma Girona

Bueno, habría que matizarlo mucho. Corriente a la que los actuales poderes de la Unión Europea se enfrentan de forma descarnada. Escribí un artículo no hace mucho precisamente sobre esta cuestión, el peso de la geopolítica en el cónclave, los cardenales lo tienen muy en cuenta. Y volviendo a tu pregunta, cada región geográfica posee unas características propias donde quedan latentes los cambios políticos y económicos, y eso los cardenales lo conocen, sopesan y analizan. Tenemos el caso de Europa, con una desacralización lacerante.

O en Iberoamérica donde el protestantismo ha provocado bajas alarmantes en el catolicismo, o en Asia, donde los países desarrollados padecen un individualismo atroz, pienso en Corea del Sur, amén de ser los católicos minorías, excepto en Filipinas, es todo muy variado y a la vez, los cardenales ven que hay fenómenos preocupantes comunes, por la globalización, en todos los continentes.

¿El hombre que vista las sandalias del pescador?

–¿Qué tipo de perfil crees que podría unir hoy a un colegio tan diverso y al mismo tiempo tan bombardeado por los medios de comunicación en este periodo de pre cónclave?

–Es difícil. Dicen que los santos convencen y tenemos tantos tipos de santos como variedad de personas. Benedicto XVI, por ejemplo, hablaba de los santos en el sentido de «hay que entender su psicología y su contexto histórico», la famosa hermenéutica del gran Papa Benedicto, por ejemplo.

El perfil que podría unir hoy a un Colegio como el de los cardenales, creo que es el del hombre que por su coherencia de vida resulte incontestable para el resto, que despierte admiración en los cardenales y que le acompañen las cualidades de formación filosófica, teológica y pastoral sólidas, pero es el corazón lo que gana, y te aseguro que en este colegio de cardenales hay corazones hechos 'al modo Christi'.

Sobre todo que contagie su amor a la humanidad y a la Iglesia católica desde el Corazón de Cristo, sin olvidarnos de que La Virgen María es Mater Ecclesiae y Ella siempre está presente en los creyentes católicos, imagino que en los cardenales también. Un hombre que tenga celo por la salvación de las almas y un ardor apasionado por la evangelización. Un hombre que sea claro en señalar el rumbo de libertad frente a los poderes políticos y económicos del mundo que el catolicismo reclama. Imagino que un hombre así despertaría admiración en unos, quizá desdén o temor en otros, y desconfianza en algunos más.

–¿Y quién de los 133 encarna mejor ese perfil?

Es difícil responder. Por experiencia: Koch, Scherer, Ranjith (hombres firmes y de gobierno). Por madurez, aunque sean jóvenes: Leo y Cézar Costa. A William Goh, que me encanta, no termino de verle como para soportar el papado; es firme, pero creo que moriría. Y se me escapa alguno más por ahí.

«Un Papa lleno de bondad y de fe»

–En algunos entornos del mundo católico se percibe una cierta distancia, no tanto con la Iglesia, sino quizá con algunas formas en las que se ha ejercido el ministerio petrino en los últimos años. De cara al próximo cónclave, ¿qué tipo de liderazgo podría ayudar a ‘recomponer’ vínculos?

–Cuando veo imágenes y oigo hablar a Juan Pablo I, «el Papa de la sonrisa», me conmuevo. Creo que hoy, tanto católicos como el resto de la humanidad, necesitamos un rostro y una voz lleno de bondad. Lo necesitamos. Un Papa bondadoso no quiere decir que no necesitemos también a un hombre firme en la fe, de gobierno para que sepa acometer las reformas verdaderas que la Iglesia requiere urgentemente.

La litúrgica, para armonizar la problemática que se ha suscitado en los últimos años. La selección de obispos y cardenales. El volver a la obediencia a los Papas, no pensemos que porque los Papas publiquen normativas quiere decir que se obedezcan. ¡Para nada!

Pienso en un liderazgo como lo resumió el cardenal Kambanda (Ruanda), te cito de memoria: «Así que necesitamos a una persona realmente santa con una fe firme para guiar a la Iglesia en esta tormenta de secularismo, Individualismo y materialismo. Alguien que pueda promover valores humanos y morales universales y que nos pueda unir con todas las personas de buena voluntad de distintas creencias, y que promueva los valores cristianos en general y los católicos en particular».

Pero esta pregunta tuya también me hace caer en la cuenta de que si nos llega un Papa, por decirlo de alguna manera, que no cumpla «las expectativas» de muchos católicos, que ya de por sí están bastante decepcionados, creo que el mundo católico–generalizo– necesita madurar y comprender que la purificación es necesaria en la vida del cristiano.

Estoy convencida que nos llegará un Papa realmente insospechadoPaloma Girona

Lamentablemente hay mucha falta de formación espiritual y religiosa entre el catolicismo, que nuestros padres y abuelos sí tuvieron, se les inculcaron virtudes sólidas, espirituales y morales. Al final, la vida interior y la relación con Dios de cada uno es lo que nos dará la fortaleza necesaria en caso de que la elección del próximo Papa [risas] no sea tan magnífica como todos deseamos. Pero confiemos en el buen Dios y en la mano, siempre discreta, de la Virgen María.

Las sorpresas del cónclave

–¿Qué nombres cree que tienen peso y están pasando desapercibido?

–Difícil saberlo. Te llevas muchas sorpresas. Hay cardenales que por oficio, por ejemplo, viajan muchísimo y tienen la oportunidad de conocer a muchos otros cardenales. Es sabido que entre ellos se conocen de aquella manera, hoy, el Colegio cardenalicio reúne a dos generaciones.

Estoy convencida que nos llegará alguien realmente insospechado. Te cito algunos con peso y otros que considero que no se les puede descartar de entre las distintas corrientes que te comenté más arriba: Koch, Czerny, Aveline, Ambongo, Sako, Ranjith, Erdö, Fernández Artime, Scherer, Filoni, y luego te añado a pastores reales que resultarían magníficos Papas, cada uno con su particularidad: Paulo Cezar Costa, Francis Leo, Louis Raphäel Sako, William Goh, Eijk, Bustillo, Reina.

–¿Cónclave largo o corto?

–Largo

–¿Por qué?

–Creo que dadas las diferencias reales de puntos de vista entre los cardenales, lo previsible es que sea largo. Echando la vista atrás, en los últimos cónclaves, (salvo el de Juan XXIII que requirió 11 escrutinios para salir elegido), en general los cónclaves del siglo XX han sido cortos.

La única posibilidad de que sea corto es que, a lo largo de las congregaciones generales, por las alocuciones de los cardenales, los intercambios, conocimiento mutuo entre unos y otros, se hayan acercado lo suficiente a un consenso entre 2 o 3 candidatos, quizá 4. Quizá y sólo quizá en ese caso se podría dar un cónclave corto. Dios sabrá. Lo veremos.

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