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El prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández

El prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel FernándezEFE/Cristina Cabrejas

El cardenal Fernández se juega la unidad con los lefebvrianos el próximo 12 de febrero

La Fraternidad San Pío X confirma el encuentro cara a cara en Roma tras el desafío de las consagraciones episcopales en julio, en una cita donde el prefecto de Doctrina de la Fe busca «una vía de diálogo fructífera»

La Iglesia se encuentra en un momento de delicada expectación ante lo que podría ser una reedición de los sucesos de 1988, cuando la consagración de obispos sin permiso de Roma derivó en la excomunión de monseñor Marcel Lefebvre. El Vaticano ha decidido mover ficha: el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe, se reunirá en Roma el próximo jueves 12 de febrero con el superior general de la Fraternidad San Pío X (FSSPX), el padre Davide Pagliarani.

Esta cita, según ha confirmado el propio Fernández en declaraciones a The Pillar, tiene como objetivo primordial «intentar encontrar una vía de diálogo fructífera» tras los últimos intercambios de cartas entre el dicasterio y la fraternidad tradicionalista.

Además, este jueves, la fraternidad ha confirmado la reunión publicando un breve comunicado en su página oficial: «Tras el anuncio, en el día 2 de febrero, de futuras consagraciones episcopales para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Su Eminencia el Cardenal Fernández escribió al Superior General para proponerle un encuentro en Roma. El Superior General aceptó esta propuesta. La entrevista tendrá lugar el jueves 12 de febrero. Invitamos a los miembros y a los fieles de la Fraternidad a ofrecer sus oraciones para el buen desarrollo de este encuentro».

El detonante de este encuentro de urgencia ha sido el anuncio realizado por la FSSPX el pasado 2 de febrero, en el que comunicaban sus planes de consagrar nuevos obispos en julio sin contar con el visto bueno de Roma.

Agotar las vías de entendimiento

El detonante inmediato del actual desencuentro ha sido una carta enviada por el propio Dicasterio a la Fraternidad, a la que aludió Pagliarani al anunciar las futuras consagraciones. Fernández precisó que el contenido de esa misiva «simplemente respondía negativamente a la posibilidad de proceder ahora con nuevas ordenaciones episcopales». «Hemos estado intercambiando cartas últimamente», añadió el prefecto doctrinal, subrayando que el diálogo no se ha interrumpido.

Desde la Fraternidad San Pío X, con sede en Menzingen (Suiza), la decisión de consagrar nuevos obispos se justifica apelando a un «estado objetivo de grave necesidad». En su comunicado del 2 de febrero, el padre Pagliarani afirmó haber tomado la decisión tras una larga reflexión en la oración y con el respaldo unánime de su Consejo, alegando la urgencia pastoral y la continuidad del ministerio episcopal dentro de la congregación, que actualmente cuenta solo con dos obispos.

La FSSPX sostiene que sus prelados llevan décadas recorriendo el mundo para atender a fieles «apegados a la Tradición de la Iglesia» y deseosos de recibir los sacramentos del orden y la confirmación, una situación que consideran insostenible a largo plazo.

Pese al desafío que suponen las ordenaciones previstas para el 1 de julio en Francia, la Santa Sede mantiene la mano tendida e insiste en agotar todas las vías de entendimiento. El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, confirmó hace unos pocos días que «continúan los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede, con la voluntad de evitar rupturas o soluciones unilaterales con respecto a las problemáticas surgidas».

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