León XIV, al inicio de la audiencia general
Audiencia General
El Papa exhorta a rezar por Ucrania, «duramente afectada por las consecuencias de los bombardeos»
El Santo Padre ha explicado en la catequesis de este miércoles que la Sagrada Escritura es el lugar donde «Dios sigue hablando» hoy, pero lo hace usando palabras humanas
El Papa centró sus palabras finales de la audiencia general de este miércoles, 4 de febrero, en el sufrimiento de la guerra. «Exhorto a todos a apoyar con la oración a nuestros hermanos y hermanas de Ucrania», dijo, recordando a la población «duramente afectada» por los bombardeos que han vuelto a golpear infraestructuras en pleno invierno.
Asimismo, el Pontífice quiso destacar y agradecer los gestos de solidaridad de las diócesis católicas de Polonia y de otros países por las iniciativas que ayudan a la población a «resistir en este tiempo de gran frío».
Mirando al escenario internacional, el Papa lanzó una advertencia sobre el riesgo nuclear. Al recordar el Tratado firmado en 2010 entre Estados Unidos y Rusia que «representó un paso significativo» contra la proliferación de las armas nucleares, pidió que no se deje caer el acuerdo y reclamó «sustituir el miedo y la violencia» por un compromiso real con el desarme.
La Palabra encarnada en la historia
Durante la audiencia, el Papa recordó que la Sagrada Escritura es el lugar donde «Dios sigue hablando» hoy, pero lo hace usando palabras humanas. Apoyándose en la constitución dogmática Dei Verbum, subrayó que la Biblia no cayó del cielo en un lenguaje divino, sino que fue escrita por autores reales, en contextos concretos, porque «hacerse comprender por el otro es un primer acto de amor».
Frente a visiones que reducen a los autores bíblicos a meros instrumentos, el Papa insistió en que Dios es el autor principal, pero los hagiógrafos son «verdaderos autores». La Escritura, por tanto, «es palabra de Dios en palabras humanas». Citando a un exegeta, recordó que «rebajar la operación humana a la de puro amanuense no es glorificar la operación divina» y lanzó así una idea: «¡Dios no mortifica nunca al ser humano y sus potencialidades!».
El Pontífice advirtió contra dos riesgos opuestos: el fundamentalismo, que ignora el lenguaje y la historia de los textos, y una lectura que los trata solo como «un texto del pasado». Sin contacto con la realidad, con «las esperanzas y los sufrimientos de los hombres», el anuncio de la Palabra —dijo— se vuelve incomprensible e ineficaz.
Por eso, llamó a anunciar hoy el Evangelio con palabras vivas y encarnadas. Recordando a Francisco, afirmó que al volver a la fuente «brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión». Pero dejó claro que la Biblia solo transforma cuando se lee «bajo la guía del mismo Espíritu que la inspiró» y cuando edifica el amor a Dios y al prójimo.