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Erik Varden, durante la entrevista en la redacción de El Debate

Erik Varden, durante la entrevista en la redacción de El DebateMiguel Pérez

De «ateo satisfecho» a 'guía' del Papa: Erik Varden inicia hoy los ejercicios espirituales a la Curia

El monje, obispo de Trondheim y autor de éxito de ventas, se pone hoy al frente del retiro de Cuaresma del Vaticano bajo el sugerente título «Iluminados por una gloria escondida»

Quién le diría a aquel que se definía como «un ateo agnóstico muy satisfecho de sí mismo» que un día el mismo Papa le llegaría a pedir que predicara en el Vaticano para él y los cardenales. Erik Varden, el monje cisterciense y actual obispo de Trondheim (Noruega), desembarca este domingo, 22 de febrero, en la Capilla Paulina para dirigir los Ejercicios Espirituales de Cuaresma a los que asistirá León XIV y la Curia Romana.

Bajo el sugerente título de «Iluminados por una gloria escondida», este prelado de inteligencia rápida y magnetismo personal —que recientemente visitó la redacción de El Debate en Madrid— propone a los cardenales y prefectos un viaje que conecta la tradición monástica con los desafíos del hombre contemporáneo.

Varden no es un obispo convencional. Su biografía parece el guion de una película: nacido en Noruega en 1974, creció en una familia noruega no practicante y durante su adolescencia se definía como agnóstico. Todo cambió cuando descubrió la música de Gustav Mahler, en particular su Sinfonía de la Resurrección.

Aquella experiencia le impactó profundamente y le impulsó a buscar un sentido más hondo para su vida. Ese proceso terminó llevándolo a convertirse al cristianismo. Su fe y su vocación al Císter se fraguaron en las islas británicas antes de regresar a su tierra natal como prelado. Lo que hoy atrae las miradas del Vaticano es esa frescura y profundidad que ya ha cautivado a miles de lectores en todo el mundo a través de sus libros, auténticos fenómenos de ventas como su reciente obra Heridas que sanan.

Un itinerario espiritual en tres claves

El itinerario que comienza este domingo se centra en la figura de San Bernardo de Claraval: primero será analizado en su faceta «idealista» y, el jueves 26, en su faceta «realista». Durante estos días, Varden explorará ejes como la libertad —el camino para «llegar a ser libres»—, la verdad, explorada como el esplendor que emana de ella; y la esperanza, entendida como el desafío de comunicarla en el mundo actual.

Este recorrido no será una disertación académica más, en parte por el propio estilo de Varden, que destaca por una naturalidad alejada de afectaciones ceremoniosas. Es el mismo hombre que habla con un perfecto acento británico y que, por su vitalidad, parece capaz de remangarse los hábitos para jugar un partido de fútbol con jóvenes o recogerse en oración al primer toque de campana.

Durante su reciente entrevista para El Debate, el prelado noruego reflexionó sobre la vulnerabilidad humana, un tema que subyacerá en sus 'predicaciones vaticanas'. Varden señaló entonces que «una óptica cristiana da por sentado que los seres humanos están heridos; así que, en cierto modo, no es algo por lo que hacer demasiado alboroto, pero también se niega a aceptar que nuestras heridas nos definan».

Con charlas como «Entrar en Cuaresma» o «El auxilio de Dios», el monje trapense busca infundir un nuevo vigor en la maquinaria vaticana, recordando que la gracia puede manifestarse precisamente a través de esa apertura que genera la herida.

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