Los Legionarios de Cristo han elegido a Carlos Gutiérrez López como nuevo Director General para el sexenio 2026-2032
El Papa destaca «la pasión apostólica» de los Legionarios, pero les recuerda que «no son dueños del carisma, sino sus servidores»
Tras la elección del mexicano Carlos Gutiérrez como director general, León XIV ofreció unas claves que orientarán la vida de la congregación durante los próximos años: una autoridad entendida como servicio espiritual y una congregación que desarrolle el «arte del acompañamiento»
El Papa León XIV ha recibido esta mañana en el Palacio Apostólico a los participantes del Capítulo General de los Legionarios de Cristo. El encuentro se produce pocas semanas después de la elección del sacerdote mexicano Carlos Gutiérrez López, de 51 años, como nuevo Director General para el sexenio 2026-2032, una etapa que el Papa ha calificado como un «tiempo de gracia» y un «momento privilegiado de discernimiento comunitario», asegurando a los religiosos que el Espíritu Santo «sigue guiando su historia y sosteniendo la misión confiada» a la congregación.
En este contexto, ofreció unas claves que orientarán la vida de la congregación durante los próximos años: «El Señor sigue llamando y enviando; sanando y purificando, por ello su tarea consiste en discernir cómo responder con fidelidad al presente que Dios pone en sus manos». Ha subrayado que la misión de los legionarios sigue vigente y que el proceso de renovación interna es, en realidad, una obra de Dios que busca fortalecer la «pasión apostólica común» de sus miembros.
La «fidelidad al presente»
Esta llamada a la «fidelidad al presente» implica, según el Santo Padre, una actitud de «humildad para escuchar, libertad interior para expresarse con sinceridad y apertura para aceptar el discernimiento conjunto». León XIV ha insistido en que este es un «tiempo de esperanza» en el que la congregación debe evitar buscar «meras soluciones organizativas» o seguir «intereses particulares», centrándose en cambio en ser «custodios y servidores» de un carisma. Así, la tarea de sanación y purificación se convierte en el motor para alcanzar con transparencia las «periferias existenciales» que el nuevo gobierno tiene como reto.
En su mensaje, el Papa ha recordado que el carisma institucional es un don del Espíritu Santo para la Iglesia y no una propiedad privada de sus miembros. «Recuerden que no son dueños del carisma, sino sus custodios y servidores», ha sentenciado. Por ello ha explicado que la autoridad no debe entenderse como un dominio, sino como un «servicio espiritual y fraterno».
En este sentido, ha instado a los superiores a desarrollar el «arte del acompañamiento», que requiere una mirada que «sane, libere y aliente». Además el Papa estadounidense y peruano ha pedido que se fomente un estilo de gobierno caracterizado por la «escucha mutua, la corresponsabilidad y la transparencia». Para ello, ha señalado la importancia de evitar «toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas».
Haciendo balance de la trayectoria de la Legión, León XIV ha reconocido que su historia ha atravesado etapas «a veces dolorosas y no exentas de crisis», pero ha animado a los presentes a mirar al futuro con una «fidelidad creativa». Ha señalado que la diversidad de formas y acentos no debilita la institución, sino que «manifiesta la fecundidad del Espíritu y fortalece la misión común».