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James C. Turro sigue activo a sus 104 años

James C. Turro sigue activo a sus 104 añosOSV News

104 años de edad, 78 de sacerdocio, 900 bautizos y 400 bodas: «No pensaba que disfrutaría tanto de cura»

El sacerdote más longevo de Estados Unidos ha formado, además, a generaciones enteras de sacerdotes, trabajando 60 años en el seminario

Se le ve sereno, en paz, pero dispuesto a seguir «manos a la obra». Es el padre James C. Turro, de 104 años de edad y 78 de ministerio sacerdotal, «el más anciano de la archidiócesis de Newark y posiblemente de los Estados Unidos», según recoge OSV News. Sopló las velas por última vez el pasado 26 de enero, y su parroquia, la de Nuestra Señora de la Misericordia en Park Ridge, le dedicó «una semana entera de festividades». No era para menos: el padre James cumplía 104 años y continúa sirviendo en el templo.

«Feligreses y visitantes de todo el país le visitan en la parroquia, y conversa regularmente con estudiantes de la Academia Nuestra Señora de la Misericordia después de la misa diaria», explican desde la archidiócesis. «A lo largo de los años, ha presidido aproximadamente 900 bautizos y 400 bodas tan solo en Park Ridge», añaden.

«Pensé que me gustaría ser sacerdote, pero no sabía cuánto lo disfrutaría hasta que me puse manos a la obra», reconoce ahora con sencillez el padre Turro. «Nunca llegué a un punto en el que me detuviera a pensar: ¿Estoy haciendo lo correcto? Sentí que Dios quería que fuera sacerdote, así que seguí adelante», explica.

El padre Turro bendice a una niña de su parroquia

El padre Turro bendice a una niña de su parroquiaOSV News

El 26 de enero, cuando todo estaba listo para celebrar su onomástica, numerosos familiares y amigos que acudían a visitarle desde todo Estados Unidos se vieron sorprendidos por una fuerte tormenta de nieve, lo que frustró la celebración. Tuvo que ser aplazada un par de días, pero después la retomaron con el mismo entusiasmo. Sus feligreses, además, organizaron «Muffins con monseñor»: una fiesta para honrar a su sacerdote con sus pasteles de chocolate favoritos.

Ordenado en 1948

Su infancia la pasó en Jersey City, donde asistió a la escuela primaria de San Pablo de la Cruz y a la secundaria de San Pedro. Inspirado por dos tías suyas, Hermanas de la Caridad, ingresó en el seminario, fue ordenado sacerdote en 1948 y comenzó su ministerio en la Iglesia de la Santísima Trinidad en Hackensack.

Tras dos años, se matriculó en la Universidad Católica de América, en Washington, donde obtuvo una licenciatura en Sagrada Teología, seguida de una licenciatura en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Posteriormente, se incorporó al profesorado del seminario de la Inmaculada Concepción.

Allí formó generaciones de sacerdotes durante más de 60 años y escribió varios libros. Sin embargo, a lo largo de su carrera académica se mantuvo activo en el ministerio parroquial, sirviendo como vicario los fines de semana en la iglesia de Nuestra Señora de la Misericordia. Allí se hizo conocido por sus concisas homilías, que rara vez superaban una sola página.

«En toda profesión hay —¿cómo decirlo?— momentos, incluso días, de rutina», observa el padre Turro. «Eso nunca me ha desanimado. Seguro que hay sacerdotes que se levantan y dicen: 'Oh, es otro día, otra misa...'. Pero debo decir que, gracias a Dios, nunca ha sido una cruz para mí tener que obligarme a hacer estas cosas», señala.

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