Audífonos
Un estudio revela que los audífonos ayudan a reducir la soledad en mayores con pérdida auditiva
La soledad y la pérdida de audición han sido asociadas por los expertos a diversos riesgos para la salud, incluyendo la depresión, dolencias cardíacas e incluso un incremento en la mortalidad
Un estudio recientemente publicado por el sistema de salud académico NYU Langone Health en la revista científica JAMA Internal Medicine ha puesto de relieve que proporcionar audífonos y ofrecer pautas adecuadas sobre su uso puede ayudar a preservar las relaciones sociales entre los adultos mayores, una dimensión que tiende a deteriorarse con la edad. Según los autores, este enfoque podría contribuir a mitigar la creciente epidemia de soledad que afecta a gran parte de la población envejecida en Estados Unidos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indican que más de una cuarta parte de los mayores manifiesta escaso o nulo contacto social, mientras que una tercera parte se declara solitaria. La pérdida auditiva, que dificulta la comunicación y, por ende, el establecimiento y mantenimiento de relaciones, ha sido identificada como uno de los factores que agravan esta situación de aislamiento.
El trabajo forma parte del ensayo clínico ACHIEVE y evidenció que los adultos mayores que fueron tratados por pérdida de audición mantuvieron un mayor nivel de conexión social, en promedio, durante un periodo de tres años frente a quienes únicamente recibieron información sobre envejecimiento saludable.
Asimismo, se constató que los participantes que emplearon audífonos conservaron redes sociales más amplias y variadas, con la presencia de familiares, amistades y conocidos, además de relaciones de mayor profundidad y calidad.
«Nuestros hallazgos refuerzan la evidencia de que ayudar a los pacientes mayores a oír mejor también puede enriquecer su vida social y aumentar su bienestar mental y físico», declaró el autor principal del estudio, Nicholas Reed, del Instituto de Envejecimiento Óptimo de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
La soledad y la pérdida de audición han sido asociadas por los expertos a diversos riesgos para la salud, incluyendo la depresión, dolencias cardíacas e incluso un incremento en la mortalidad.
En esta nueva fase del estudio, se recolectaron datos de cerca de mil personas de entre 70 y 84 años con pérdida auditiva no tratada. Los participantes procedían de centros ubicados en Maryland, Carolina del Norte, Minnesota y Misisipi. La mitad de ellos fue equipada con audífonos, recibió sesiones de asesoramiento, formación personalizada por parte de audiólogos, y, cuando fue necesario, dispositivos auxiliares como adaptadores para conectar los audífonos a televisores.
El grupo de control, en cambio, recibió formación sobre envejecimiento activo, incluyendo recomendaciones sobre ejercicio físico, estrategias para la comunicación con profesionales sanitarios y otros recursos útiles.
Para valorar el grado de aislamiento, se midieron variables como la frecuencia del contacto interpersonal, la amplitud y diversidad de la red social, el papel que la persona desempeñaba en ella y la intensidad de sus vínculos. La soledad se evaluó a través de un cuestionario compuesto por veinte ítems orientados a detectar la sensación de desconexión social.
Los datos se recogieron inicialmente y se revaluaron a los seis meses, y después cada año durante tres ejercicios consecutivos. Antes de iniciar el tratamiento, ambos grupos reportaron niveles similares de soledad. Sin embargo, transcurridos los tres años, se observó una ligera mejoría en las puntuaciones de soledad entre quienes recibieron atención auditiva, mientras que quienes no la recibieron mostraron un leve empeoramiento.