La falta de olfato prolongada, uno de los síntomas más comunes de la covid persistente
Un estudio revela que la covid persistente altera la inflamación cerebral y la respuesta al estrés
Los resultados muestran que los pacientes que siguen enfrentando confusión mental y trastornos cognitivos tienen una menor capacidad para adaptarse al estrés, además de presentar una inflamación cerebral más elevada
Aunque la mayoría de las personas logra recuperarse de la covid en pocas semanas, existen millones de casos en todo el mundo donde los síntomas persisten durante meses o incluso años. Esta condición, conocida como covid persistente, se caracteriza por una variedad de síntomas debilitantes, como fatiga crónica, ansiedad, problemas de concentración y deterioro cognitivo, que aún representan un desafío para la investigación médica.
Un estudio reciente realizado por la Universidad Estatal de Míchigan (Estados Unidos) ha arrojado nueva luz sobre esta dolencia. Por primera vez, los investigadores han comparado la inflamación cerebral y la respuesta al estrés entre personas que padecen covid prolongado y otras que se han recuperado completamente. Los resultados muestran que los pacientes que siguen enfrentando confusión mental y trastornos cognitivos tienen una menor capacidad para adaptarse al estrés, además de presentar una inflamación cerebral más elevada.
Si bien estudios previos ya habían identificado estos marcadores en modelos animales, la novedad de este trabajo, publicado en la revista PLOS One, radica en su enfoque en pacientes humanos con diagnóstico positivo documentado de coronavirus.
La disnea es uno de los síntomas más comunes de la covid persistente
A día de hoy, los profesionales de la salud continúan enfrentando dificultades para comprender por qué algunas personas desarrollan estos síntomas neurológicos tras superar la infección. Estimaciones recientes apuntan a que decenas de millones en todo el mundo siguen arrastrando secuelas del virus, incluso cinco años después del contagio.
«Comparamos a nuestros participantes con covid prolongada con nuestro grupo de control sano y completamente recuperado, basándonos en medidas neurocognitivas, funcionamiento emocional, calidad de vida y cambios específicos en marcadores sanguíneos que evalúan la respuesta al estrés», explicó el doctor Michael Lawrence, autor principal del estudio y neuropsicólogo en Corewell Health, en Grand Rapids (Michigan).
«Hasta donde sabemos, este es el primer estudio controlado que muestra cambios específicos, autodeclarados, en el sistema neurocognitivo y el sistema nervioso central en pacientes con covid prolongada, lo que valida los síntomas que han estado experimentando», añadió.
El ensayo piloto incluyó a 17 personas con infección confirmada por covid-19, de las cuales diez sufrían síntomas persistentes y siete se habían recuperado completamente. Los resultados revelaron que el grupo con covid prolongado presentaba niveles más bajos de factor de crecimiento nervioso, un indicador clave de la neuroplasticidad cerebral. Asimismo, mostraron niveles más altos de interleucina (IL)-10, un biomarcador vinculado a la inflamación.
A pesar de que las pruebas neuropsicológicas generales no arrojaron grandes diferencias, sí se observó una menor puntuación en la prueba de fluidez verbal entre quienes padecían covid persistente, lo que sugiere una afectación en las áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje.
Además, estos pacientes reportaron una calidad de vida significativamente inferior en comparación con el grupo control, especialmente en términos de salud física, estado emocional y bienestar psicológico.