Una de las mejores maneras de perder grasa corporal es a través de una actividad física aeróbica constante
Perder peso: la ciencia apuesta por el ayuno alterno frente a la dieta clásica
El ayuno en días alternos logra mejores resultados frente a la dieta mediterránea tradicional
Cuando apenas quedan doce días para la Navidad son muchos los que buscan perder unos kilos de cara a las comidas y cenas de las fiestas. Controlar las porciones y calorías, incluyendo más frutas, vegetales y alimentos integrales, manteniendo una buena hidratación, así como realizando ejercicio regular y una correcta higiene de sueño es fundamental para lograr el objetivo.
Sin embargo, aunque todas las intervenciones dietéticas son eficaces, un equipo científico liderado por el doctor Francisco J. Tinahones ha demostrado que el ayuno en días alternos logra mejores resultados frente a la dieta mediterránea tradicional en términos de pérdida de peso a corto plazo, siempre bajo un estricto control calórico.
El ensayo clínico, publicado en la revista BMC Medicine, respaldada por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA Plataforma BIONAND), se llevó a cabo durante tres meses e incluyó a 160 adultos con obesidad. Comparó los efectos de diversas dietas hipocalóricas, entre ellas la clásica basada en la dieta mediterránea con tres o cuatro comidas al día, la cetogénica, muy baja en carbohidratos, el ayuno en días alternos modificado y dos formas de alimentación restringida por horario: una con supresión del desayuno y otra sin cena. Todas las opciones dietéticas compartían un patrón de nutrientes basado en la dieta mediterránea.
Ayuno en días alternos
El análisis reveló que las estrategias alternativas fueron notablemente más eficaces que la dieta hipocalórica convencional. En particular, quienes siguieron la dieta cetogénica perdieron una media de 11,9 kilos, superando en casi cuatro al grupo de control. Aquellos que optaron por el ayuno en días alternos modificado lograron una pérdida media de 3,14 kilos más respecto a la dieta tradicional, mientras que esta última permitió una disminución de 8,4 kilos en promedio.
Además de los resultados sobre el peso corporal, el estudio evaluó el impacto en la composición corporal, especialmente en la reducción de masa grasa. En este punto, el ayuno en días alternos modificado y la restricción horaria sin cena demostraron ser las intervenciones más eficaces. El primero, que consiste en alternar días de alimentación normal con días de ingesta calórica muy reducida, mostró el mayor efecto sobre la disminución del tejido adiposo.
Alternar días de alimentación normal con días de ingesta calórica muy reducida, mostró el mayor efecto sobre la disminución del tejido adiposo
Una de las principales fortalezas del estudio reside en su diseño aleatorizado y el seguimiento riguroso de los participantes. La investigación fue desarrollada por el Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, en colaboración con la Universidad de Málaga, el Instituto de Salud Carlos III y el Centro de Investigación Biomédica en Red en el área de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN).
El doctor Tinahones destacó la relevancia del estudio: «Estos hallazgos son extraordinariamente prometedores y nos brindan nuevas herramientas en la lucha contra la obesidad». En sus palabras, las dietas hipocalóricas tradicionales continúan siendo recomendables por sus beneficios generales para la salud, pero los resultados obtenidos invitan a ampliar el abanico de posibilidades, especialmente para quienes necesitan reducir peso con mayor rapidez. «Esto nos invita a ampliar el abanico de enfoques nutricionales, adaptándolos a las características y necesidades de cada paciente», concluyó.
Por su parte, la doctora Isabel Moreno-Indias, coinvestigadora principal, insistió en la importancia de la supervisión médica en cualquier cambio dietético: «La importancia de contar con supervisión médica y nutricional ante cualquier cambio dietético, así como la necesidad de realizar estudios a largo plazo que permitan valorar la sostenibilidad y seguridad de estas intervenciones», señaló.
En lo que respecta a la seguridad de las dietas analizadas, el ensayo no detectó efectos adversos graves, lo que refuerza la viabilidad de estas estrategias en el corto plazo. Este aspecto es clave para su futura aplicación clínica, ya que refuerza la idea de avanzar hacia una nutrición más personalizada, basada en la evidencia científica y ajustada al perfil individual de cada paciente.