Jamón de Los Pedroches (Córdoba)

Más allá de la conservación, el vídeo insiste en cómo debe consumirseEuropa Press

Alimentación

El error que arruina el jamón serrano y que casi todos cometemos sin saberlo

Esta recomendación se extiende también a otros productos, como el lomo embuchado, que sufren el mismo problema

Guardar el jamón en la nevera nada más llegar a casa es una práctica habitual en muchos hogares. Sin embargo, este gesto cotidiano puede arruinar su sabor y textura en apenas unos días. Así lo explica un creador de contenido especializado en producto, que en un breve vídeo detalla por qué el frío es el primer enemigo del jamón ya curado.

«Nada más llegar a casa, lo metes en la nevera. Pues ahí está tu primer error», advierte al inicio de su explicación, en la que desmonta una costumbre muy extendida tanto con el jamón envasado como con el que se compra al corte.

El motivo es técnico, pero sencillo de entender. Cuando el jamón llega al consumidor, ya ha alcanzado su punto óptimo de sal. Introducirlo en la nevera provoca un efecto indeseado. «El frío excesivo le saca el salitre que tiene y en dos o tres días se sala más de la cuenta», explica.

Este proceso no solo altera el sabor, sino que también afecta a la textura. El jamón pierde jugosidad y tiende a resecarse, un problema común en muchos frigoríficos domésticos donde conviven distintos embutidos.

La alternativa correcta

Frente a esta práctica, el experto propone una solución sencilla. Dejar el jamón fuera del frigorífico, siempre bien tapado, permite conservar mejor sus cualidades. «Si lo dejas fuera bien tapado, el jamón se mantiene en su punto, ni seco ni salado», precisa. Esta recomendación se extiende también a otros productos curados, como el lomo embuchado, que sufren el mismo problema cuando se almacenan en frío durante varios días.

Más allá de la conservación, el vídeo insiste en cómo debe consumirse el jamón para apreciar todo su sabor. «El jamón hay que comerlo así, a temperatura ambiente, para disfrutar del sabor único de estos productos», subraya.

El creador apela incluso a la experiencia en la restauración para reforzar su argumento. «¿Cuándo has ido a un restaurante bueno y te han puesto un jamón salado? Seco no vale, sudadito mucho mejor», afirma, destacando que la ligera untuosidad es señal de un jamón bien tratado.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas