Boticaria García explica cómo elegir un buen pan
¿El pan de masa congelada es peor que el hecho en el mismo día? Boticaria García te da la respuesta
Existe la creencia generalizada de que el pan elaborado a partir de masas congeladas es un producto de segunda categoría o menos saludable que el tradicional. Sin embargo, la ciencia desmonta este mito. La conocida farmacéutica y divulgadora nutricional Marián García, conocida como Boticaria García, ha salido en defensa de este método de conservación, asegurando que el proceso de congelación no altera de forma significativa la calidad nutricional del alimento, siempre y cuando se parta de una receta limpia y con ingredientes básicos.
La experta, autora del libro Mujeres de hierro (Ed. Planeta), recuerda que un pan sencillo y de calidad solo requiere de harina, agua, levadura y sal, un esquema que no se ve alterado por las bajas temperaturas.
«Cuando hablamos de masa congelada, lo que se hace es preparar esa masa y parar en el tiempo con frío nada más; no hace falta añadir conservantes. El frío hace el trabajo y esto no es nuevo. Llevamos siglos usando el frío para conservar alimentos».
La clave está en la tecnología
La industria actual cuenta con herramientas de alta precisión que logra congelar el producto en cuestión de minutos sin romper su cadena ni dañar su textura original.
«La diferencia es que ahora se hace con tecnología muy precisa: en muy pocos minutos y a temperaturas muy bajas. Eso mantiene la estructura de la masa intacta y, después, cuando se hornea, nutricionalmente es similar al pan recién hecho», destaca García, equiparando el valor de ambos productos en la mesa.
El verdadero enemigo
Para la especialista, el debate no debería centrarse en si el pan ha pasado por el congelador o no, sino en la calidad de su composición. El riesgo real aparece cuando se intentan camuflar deficiencias de sabor o conservación mediante aditivos innecesarios.
«La clave no es si ha estado congelado. La clave está en la etiqueta. El problema viene cuando la lista de la etiqueta se llena de emergentes, mejorantes, grasas poco interesantes o ingredientes que no necesitas», advierte la farmacéutica.
Por todo ello, la recomendación final de la experta no es rechazar este tipo de pan, sino aprender a leer lo que compramos. En resumen: «La próxima vez que veas pan de masa congelada, no salgas corriendo; pon la lupa en la etiqueta. Si los ingredientes son sencillos, adelante».