Los especialistas advierten de que este tipo de dependencia no solo afecta a jóvenes
Salud
Jorge Ángel, enfermero y divulgador sanitario: «Ver vídeos cortos afecta negativamente a tu cerebro»
El hábito de deslizar pantalla tras pantalla está alterando procesos básicos como la concentración o la capacidad de retener información
El consumo de vídeos cortos en redes sociales se ha convertido en un hábito diario para millones de personas. Sin embargo, este formato, aparentemente inofensivo, puede tener consecuencias negativas para el cerebro y la salud mental.
El enfermero y divulgador sanitario Jorge Ángel lo explica con claridad: «Ver vídeos cortos continuamente afecta negativamente a tu cerebro, se ven afectadas la capacidad de atención y la memoria. Es un contenido tan efímero, tan rápido que al final, pues no te da tiempo a concentrarte».
La memoria, señala, también necesita ejercitarse para funcionar de forma óptima. «La memoria se entrena. A mí, por ejemplo, me costaba mucho menos memorizar ya en junio, cuando llevaba todo el curso, que en septiembre después de las vacaciones, en las cuales no había pegado ni un palo al agua», ejemplifica. Con los vídeos cortos ocurre algo parecido, ya que al no requerir esfuerzo, nuestra capacidad de retener información se debilita.
Otro efecto preocupante es la adicción. Cada vídeo que nos resulta interesante activa en el cerebro la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer. «Cuando ves un vídeo corto, segregas dopamina, quieres más y más y encima el algoritmo te pone lo que tú quieres ver», explica Ángel. Esto genera un círculo difícil de romper, que puede traducirse en largos periodos de tiempo consumiendo contenido sin apenas ser conscientes.
Otras consecuencias
Las consecuencias físicas también son evidentes. El experto advierte que pasar demasiado tiempo frente a la pantalla provoca fatiga ocular, lo que repercute en un mayor cansancio al día siguiente. Al mismo tiempo, ver vídeos antes de dormir interfiere en la calidad del descanso, generando insomnio o sensación de agotamiento.
A esto se suma la ansiedad asociada al uso constante del móvil, conocida como nomofobia. «Esto genera una ansiedad a tener siempre el teléfono móvil en la mano», comenta.
En definitiva, aunque los vídeos cortos forman parte de nuestra vida digital y ofrecen momentos de entretenimiento, su consumo excesivo puede deteriorar la atención, la memoria, el descanso y la salud emocional. La clave, como recuerda Jorge Ángel, está en ser conscientes de estos riesgos y poner límites al tiempo de uso para cuidar tanto la mente como el cuerpo.