22 de mayo de 2022

La ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría

La ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar AlegríaEP

Los historiadores, contra el «sesgo presentista» de la nueva asignatura de Historia

El currículo de la LOMLOE defiende una «visión más democrática» frente a la «visión tradicional, centrada en el imperialismo y los Reyes Católicos»

«El sesgo presentista produce planteamientos explicativos que privan a los estudiantes de la necesaria visión diacrónica que caracteriza la perspectiva histórica integrada». Duras palabras de la Real Academia de la Historia (RAH) sobre la nueva asignatura de Historia de España de Bachillerato incluida en el borrador de la LOMCE.
Este currículo, basado en el aprendizaje por competencias, pretendía ser una revolución respecto a la LOMCE, que blindaba de forma más estricta el contenido de las asignaturas. Pero la falta de concreción mosquea en el sector, que sospecha del componente político de la decisión.
Así, mientras que se incluía la «perspectiva de género» en Matemáticas o los «valores ecosociales y democráticos» en Lengua, el Gobierno dejaba en manos de las autonomías la elección de su propio temario de Historia para ESO con la excusa de «no incurrir en enfoques exclusivamente academicistas».
En Bachillerato, en cambio, sí se establecen unos mínimos relativos a la historia contemporánea con especial énfasis a una «visión más democrática» frente a la «visión tradicional, centrada en el imperialismo y los Reyes Católicos» de modelos educativos anteriores.
Esta asignatura de Historia ha molestado especialmente a los historiadores que, a través de los canales ministeriales, han presentado sus alegaciones al borrador. En su exposición, la RAH critican el «exceso de sesgo presentista» que «produce planteamientos explicativos privan a los estudiantes de la necesaria visión diacrónica que caracteriza la perspectiva histórica integrada».
Según la RAH, «la priorización de la historia contemporánea sobre la historia de épocas anteriores no concede espacio y relevancia a los procesos históricos previos a la Contemporaneidad. Sin esos sustratos es muy difícil entender la mayor parte de las líneas de evolución histórica contemporánea».
La RAH denuncia que solo uno de los bloques incluidos en «saberes básicos» que propone el anteproyecto es «de competencia historiográfica», mientras que los otros dos –Retos del mundo actual y Compromiso Cívico– «son de contenido sociológico o directamente político; contenidos que, en todo caso, se abordan en las materias de Geografía, Economía y Ética o deberían formar parte de una asignatura diferente».

Diferencia entre Historia y Memoria

Así, los historiadores proponen un proyecto que «diferencie claramente entre Historia como disciplina científica que busca el conocimiento objetivo y general del pasado y que está dotada de los instrumentos adecuados y específicos para tal fin, y Memoria, que es una apreciación o evocación inherentemente subjetiva, parcial y cambiante».
Además, resaltan que «una lógica priorización de Europa y el Mediterráneo, de Occidente y del Mundo hispánico, no debería impedir que los alumnos de Bachillerato tengan alguna idea del desarrollo histórico del Mundo árabe, del Subcontinente Indio, el Asia Central y los territorios del Asia extrema».
Por último, la RAH denuncia que la reducción en el número de horas de la asignatura «arroja un resultado absolutamente insuficiente para cumplir el papel formativo reconocidamente esencial para una ciudadanía crítica y reflexiva».
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