Un enfermero vacuna con la cuarta dosis frente a la covid a una usuaria de una residencia
La verdad sobre las muertes en residencias durante la pandemia que el Gobierno oculta con un truco estadístico
En términos absolutos, los grandes territorios tenían el mayor número de fallecidos en España, algo previsible debido a su alta densidad de población
Entre el inicio de la pandemia y junio de 2020, hubo más de 15.000 muertes de diferencia entre las cifras oficiales de la primera ola del coronavirus, proporcionados por el Ministerio de Sanidad —entonces dirigido por Salvador Illa—, y las cifras analizadas por Jorge Alonso y su hijo, dos expertos vigueses que, tras un minucioso trabajo, ofrecieron a los ciudadanos los datos que, según ellos, el Gobierno de Sánchez no proporcionaba. Para ello, hicieron una comparativa global de las cifras de Sanidad con los que ofrecían cada comunidad autónoma. En ese momento, descubrieron empíricamente lo que todo el mundo creía: «El Gobierno nos mentía en el número de fallecidos».
Sus investigaciones llamaron la atención hasta el punto de que Sanidad restringió el acceso a la información, lo que les impidió seguir con su análisis. Sin embargo, no fue hasta el pasado domingo, al ver el programa de Jordi Évole, que se plantearon una nueva cuestión sobre las muertes en residencias por coronavirus: se estaban dando datos absolutos en lugar de relativos. Así, efectivamente, Madrid iba a figurar entre las comunidades más afectadas.
Tras ver y analizar las palabras de Fernando Simón, Illa y Évole, decidieron ponerse manos a la obra, con fuentes del Imserso, y descubrir cuál fue realmente la cifra exacta de muertos en residencias desde 2020 hasta 2023. En ese momento, el hijo de Jorge dio en el clavo: «En Bayona, con una población de 10.000 habitantes, el fallecimiento de dos ancianos en una residencia no tiene el mismo impacto proporcional que en Madrid, donde, con una población de siete millones, fallecen 7.000 personas. La diferencia en la tasa de mortalidad es enorme».
En términos absolutos, Madrid o Barcelona tenían el mayor número de fallecidos en España, algo previsible debido a su alta densidad de población. Sin embargo, estadísticamente «no se puede analizar solo en números absolutos», sino en función de la población total, comenta. Al hacer estos cálculos, confirmaron que Madrid ocupa el sexto lugar en España en términos relativos.
Según el estudio, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja y Navarra superan a la Comunidad de Madrid en cuanto al porcentaje de muertes en residencias sobre población total.
El Gobierno obligó el triaje en las residencias
La gestión de la pandemia dejó mucho que desear. Confinamientos anticonstitucionales, mascarillas que se emplearon para lucrarse, una ley de la eutanasia aprobada cuando miles de personas se morían... Sin embargo, la Comunidad de Madrid se llevó toda la crítica por parte de la izquierda, ya que consideraron que Isabel Díaz Ayuso era la culpable de las muertes de ancianos en residencias.
La situación sigue latente cinco años después. Hace poco, familiares de fallecidos en el territorio gobernado por Ayuso pidieron «un cambio en el modelo» de estos espacios con el fin de que dejen de gestionar «como negocios» y empiecen a ser los «hogares» que todos merecen tener. Lo cierto es que fue el Gobierno quien quiso ensuciar la imagen de la presidenta.
«Todas las comunidades hicieron lo mismo, no mandar a los ancianos ya desahuciados a los hospitales para no colapsar», asevera el experto y también periodista. Lo cierto es que, aunque la intención del Gobierno sea echar la culpa a figuras como Isabel Díaz Ayuso, la realidad es otra. El Ejecutivo asumió, por Decreto, «el control de las residencias» e impuso un triaje en las mismas que obligó a aislar a los enfermos de coronavirus «en la propia residencia y no en hospitales», explica Alonso.