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La ex primera ministra del Reino Unido, Theresa May, leyendo un homenaje en la Cámara de los Comunes

La ex primera ministra del Reino Unido, Theresa May, leyendo un homenaje en la Cámara de los ComunesDPA vía Europa Press

​Theresa May afirma que la aprobación de la eutanasia podría introducir la «licencia para matar» en Reino Unido

El proyecto, propuesto por la diputada laborista Kim Leadbeater, no se diferencia mucho del español

No fue suficiente con aprobar el aborto hasta el mismo día del nacimiento. Reino Unido, atrapado en la cultura de la muerte, busca ir más allá. Ahora, los políticos, con la intención de vulnerar aún más la dignidad del ser humano, hacen todo lo posible para dar luz verde a la ley de la eutanasia, que ya ha pasado su segunda lectura en la Cámara de los Lores y está cada vez más cerca de convertirse en norma.

Una de las grandes opositoras a este proyecto es la ex primera ministra y baronesa Theresa May, quien ha advertido que podría introducir una «licencia para matar» en el país. En la misma línea, el barón Lord David Frost ha señalado que la norma desmantelaría parte del sistema ético heredado al permitir que el Estado participe en «el asesinato» de personas inocentes a solicitud propia

Por su parte, el barón John Deben ha asegurado que el proyecto de ley fue tratado «inadecuadamente» por la Cámara de los Comunes. Además, ha advertido que con esta norma se otorga al Estado «el poder para matar». Como ejemplo, mencionó que una persona enferma podría ser presionada por su familia para recurrir a la eutanasia y así quedarse con sus bienes.

Otro opositor, el barón Patten, ha señalado que la norma está muy mal planteada, pues cualquier ciudadano de Inglaterra o Gales podría verla como «la solución por defecto al sufrimiento».

También están en contra algunos laboristas. Una de ellas es la diputada Naz Shah, que ha denunciado que con esta norma las personas que lo avalan están permitiendo que los pacientes de anorexia mueran eutanasiados, ya que con esta enfermedad existe un gran «vacío legal», por lo que considera que el texto «no es seguro». Lo mismo ha opinado el laborista Diane Abbot que, aunque «él no se oponga», reconoce que hay que rechazarla, puesto que pueden «perder la vida personas que deben seguir adelante».

En qué consistirá el procedimiento

El proyecto, propuesto por la diputada laborista Kim Leadbeater, no se diferencia mucho del español. Según el documento presentado, y al igual que ocurre con el del aborto, los pacientes que residan en Inglaterra y Gales y que se encuentren en fase terminal, podrán decidir acabar con su vida sin haber recibido previamente cuidados paliativos.

Para llevar a cabo este polémico acto, el texto explica que harán falta dos médicos y un comité de expertos estudiará la decisión final. Este acto ha sido muy criticado por los conservadores, ya que han dejado en segundo plano al Tribunal Superior de Justicia. No obstante, los profesionales de la salud capacitados para inocular la sustancia letal podrán oponerse a realizar tal acción.

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