El presidente de Brasil, Lula da Silva, durante la Cumbre del Clima
La Cumbre del Clima empieza con ataques a Trump y un nuevo fondo para salvar las selvas
Algunos de los dirigentes no dudaron en señalar directamente a Trump, quien recientemente retiró nuevamente a su país del Acuerdo de París cuando volvió a la Casa Blanc
La cumbre de líderes de la COP30 comenzó este jueves en la ciudad de Belém, en la Amazonía brasileña, con críticas directas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el lanzamiento de un nuevo fondo global para conservar los bosques tropicales.
La primera de las dos jornadas de esta cita que antecede a la propia conferencia climática estuvo repleta de alegatos en defensa de una transición justa, llamados urgentes para concretar las promesas y advertencias sobre el calentamiento global.
Trump, señalado por Boric y Petro
Algunos de los dirigentes no dudaron en señalar directamente a Trump, quien recientemente retiró nuevamente a su país del Acuerdo de París cuando volvió a la Casa Blanca, hace nueve meses.
El más incisivo fue el presidente colombiano, Gustavo Petro, quien mantiene un pulso particular con Trump a raíz de los bombardeos de EE.UU. sobre lanchas vinculadas al narcotráfico en aguas del Caribe y el Pacífico.
En su discurso, Petro responsabilizó a su par de acercar a la humanidad «al abismo» por su «negación de la ciencia».
«El señor Trump está equivocado, la ciencia alumbra el colapso si Estados Unidos no se mueve hacia la descarbonización de su propia economía. No es taladrar, taladrar y taladrar, está 100 % equivocado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump», dijo.
En la misma línea, el presidente de Chile, Gabriel Boric, en la recta final de su mandato, acusó a Trump de mentir y lo situó en el grupo de voces que «deciden ignorar o negar la evidencia científica».
Nuevo fondo para mantener las selvas
En uno de los actos paralelos a la plenaria, Lula lanzó una de sus principales iniciativas para esta COP30: un fondo global para conservar los bosques tropicales, como la Amazonía, con potencial para beneficiar a unos 70 países.
Este nuevo mecanismo pretende superar el concepto de «donación» y convertir la cooperación en una suerte de negocio.
La iniciativa contempla pagos por cada hectárea de vegetación en pie, pero también se penalizará por cada hectárea deforestada.
La idea es ofrecer financiación en condiciones ventajosas y usar el fondo como una suerte de cartera de inversión. Por el momento, Brasil, Noruega, Francia, Indonesia, Alemania y Portugal han aportado o prometido recursos.
La cumbre de líderes continuará este viernes con el resto de los discursos en la plenaria y dos mesas de trabajo: una sobre la transición energética y otra sobre los diez años del Acuerdo de París.