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Rescatan a Boro, el perro que huyó tras el accidente de Adamuz

Rescatan a Boro, el perro que huyó tras el accidente de AdamuzPacma

El caso de Boro, un ejemplo más del papel terapéutico de los animales en las personas

Pone de manifiesto una vez más el fuerte vínculo entre las personas y sus animales de compañía, así como la ayuda que estos pueden ofrecer

El reciente rescate del perro Boro, que viajaba junto a sus dueñas, Ana y Raquel García, a bordo de uno de los trenes siniestrados en el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en la localidad cordobesa de Adamuz supone otro ejemplo de cómo las mascotas pueden jugar un papel terapéutico en las familias.

Con muestras aún de las heridas sufridas en el siniestro, Ana García, hermana de Raquel García, pidió el pasado lunes ante los medios de comunicación que se procediera a la búsqueda de la mascota, a la que calificó como miembro de la «familia», argumentando que su hermana, embarazada y hoy en coma por el accidente, se golpeó al tratar de proteger al can.

Paralelamente, la madre de Ana y Raquel declaraba en redes sociales que localizar a Boro sería «fundamental» para la recuperación de su hija. «Cuando mi hija despierte del coma no quiero que pregunte por su perro, quiero que lo vea. Será fundamental para su recuperación», afirmó.

El caso de Boro pone de manifiesto una vez más el fuerte vínculo entre las personas y sus animales de compañía, así como la ayuda que estos pueden ofrecer, según los expertos, a los que viven una enfermedad, trauma o duelo ante la pérdida de un ser querido.

«El vínculo que muchas personas establecen con su animal es profundo y cumple una función emocional muy importante en su vida. Cuando ese vínculo se ve amenazado, lo que aparece no es solo miedo a la pérdida, sino una sensación intensa de inseguridad y desprotección», declara la psicóloga y colaboradora de la Fundación Affinity Loreto Sánchez.

En este sentido, en España existen multitud de asociaciones enfocadas a la realización de terapias asistidas con animales que buscan utilizar este carácter emocional y conciliador de los animales en pacientes con traumas severos o que atraviesan diagnósticos graves o situaciones extremas.

Según la presidenta de la Asociación Teanima –organización sin ánimo de lucro dedicada a las terapias asistidas con animales–, Marisol Fernández Puyot, la intervención asistida con animales puede aportar «elementos profundos y únicos que muchas veces no se alcanzan solo con tratamiento médico o psicológico tradicional».

Puyot, en conversación con Efe, dice que «existen evidencias científicas» de que, cuando estas terapias son realizadas por profesionales de la salud, el animal funciona como «coterapeuta», pudiendo contribuir significativamente a «procesos de sanación del trauma, mejorar síntomas y, en algunos casos, favorecer los ajustes en la medicación» del paciente.

«Estas terapias asistidas deberían ocupar un lugar reconocido, regulado y complementario dentro del sistema sanitario y social, como una modalidad terapéutica válida e integrada a los dispositivos existentes y no como una práctica alternativa o marginal», reclama la presidenta de Teanima.

Por su parte, el Colegio de Veterinarios de Málaga ha ofrecido ayuda especializada a Boro para «tratar los posibles traumas que haya podido sufrir tras el siniestro, lo que le llevó, de hecho, a escapar» tras ser localizado por primera vez este miércoles.

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