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Reunión de AMEE

Reunión de AMEECedida

¿Puede el diálogo entre la víctima y el agresor reparar un delito? Así funciona la justicia restaurativa​

Esther Gómez Rivero, coordinadora de estos procesos, revela que la víctima es, en ocasiones, «la gran olvidada en el proceso judicial».

Estar frente a tu agresor no es sencillo, mucho menos hablar con él. Durante mucho tiempo, muchas víctimas se han sentido solas, poco acompañadas, el sistema judicial las había olvidado, no tenía espacio para su dolor. Aunque se sentían algo más aliviadas, los tribunales solo dictaban sentencias, se cumplían penas, pero las heridas seguían abiertas. No lograban dejar atrás el pasado.

Reparar un daño entre la víctima y el ofensor no suele ser lo habitual, pero existe. Y es posible gracias a la justicia restaurativa, un paradigma de resolución de conflictos que nació desde la certeza de las capacidades del ser humano de transformarse a sí mismo, de evolucionar asumiendo la responsabilidad de sus actos y de reparar el daño causado a la víctima del delito.

Con la finalidad de solventar estos problemas y acercar a la sociedad hacia un mundo mejor nació en 2013 la Asociación para la Mediación, el Encuentro y la Escucha (AMEE), que trabaja, afirma Esther Gómez Rivero, coordinadora de procesos de justicia restaurativa, para generar humanidad entre «el agresor, la víctima y la comunidad», contribuyendo a una cultura de paz.

La AMEE, que sabía que tenía algo que aportar a la civilización, comenzó a crearse por personas cercanas al mundo del derecho, que buscaban aportar a una justicia más humanizada y que ayudara a reparar «las relaciones dañadas por el delito», y devolver la dignidad a todos los que sufrieron sus consecuencias, apunta Esther. Así empezó el camino de esta asociación, que hoy promueve procesos de Justicia Restaurativa en distintos ámbitos, especialmente en centros penitenciarios y en el acompañamiento a víctimas.

En este sentido, la coordinadora revela que la víctima es, en ocasiones, «la gran olvidada en el proceso judicial». La justicia punitiva o retributiva pone en el centro al autor del delito, legislando para tipificar los delitos e imponer la pena correspondiente.

En este contexto, reafirma, la víctima es «un mero testigo de cargo que 'sirve' al sistema para inculpar o no, al autor del delito». Sin embargo, se dejan sin atender muchas necesidades de la persona afectada que, sobre todo, necesita ser escuchada, comprendida con empatía, así como recibir respuestas a preguntas que no encontraron respuestas en el proceso judicial. «Aquí es donde entra la justicia restaurativa, que pone en el centro a la víctima sin olvidar al autor del delito ni la sociedad».

Esther Gómez

Esther Gómez frente a la cárcel de BurgosCedida

Un proceso con varios caminos

En este pro ceso hay varias sendas. Tal y como explica Esther Gómez, el proceso de justicia restaurativa puede ser solicitado por el autor del delito. Éste, durante su estancia en prisión, y tras haber realizado programas tratamentales, puede sentir «la necesidad de profundizar en sí mismo y de comprender los motivos que le llevaron a cometer el delito», afirma la experta.

Asimismo, subraya que los procesos de justicia restaurativa acompañan a las personas penadas en su camino de responsabilización, aportando a «la comprensión de los motivos que le pudieron llevar a cometer el delito». Desde esa comprensión, puede abrirse en el autor de los hechos la necesidad de reparar el daño causado por el delito y de pedir perdón a la víctima.

Por otro lado, afianza que el proceso también puede ser solicitado por la víctima. En este sentido, una persona que ha sufrido un delito, puede ser que, tras la elaboración del duelo, necesite respuestas, ser escuchada por la persona que le produjo el daño. En este punto se comienza el proceso restaurativo, que puede concluir con «un encuentro restaurativo, o no», zanja.

Por último, la coordinadora de la AMEE ve con optimismo el futuro y asegura que el paradigma restaurativo va adquiriendo fuerza en nuestro sistema de justicia. Aun así, se necesita todavía «mucha sensibilización», así como mucha formación a todos los actores del sistema de justicia. Sólo desde la comprensión de los beneficios del paradigma se podrá lograr poco a poco atender «las necesidades de las personas implicadas en el delito».

Actualmente AMEE impulsa una campaña para ampliar el acceso de las víctimas a estos procesos restaurativos. Según relata la experta, están en estos momentos con una campaña de sensibilización, para dar a conocer más la justicia restaurativa. A la vez que tienen abierta una campaña de crowfunding: «Si muchas personas aportan 25 euros, podremos acercarnos al objetivo de duplicar en 2026 el apoyo y acompañamiento que damos a víctimas de delitos. Además, las donaciones desgravan el 80% (si donas 25€, el coste real es 5€)», concluye Esther Gómez.

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