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La norma define como una práctica recomendada la flexibilización de las racionesGetty Images/NickyLloyd

Así cambiarán los menús de los restaurantes con la nueva ley de desperdicio alimentario

La normativa introduce un cambio de paradigma que obliga a la hostelería a pasar de la intuición a la gestión eficiente del plato

La nueva ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario ha puesto el foco en una cifra alarmante: cada restaurante en España desecha, de media, 2,5 kilos de comida al día. Este desperdicio, que representa el 7 % de lo cocinado, suele originarse en raciones excesivas o guarniciones no deseadas que terminan intactas en el cubo de la basura.

Ante esta realidad, la normativa introduce un cambio de paradigma que obliga a la hostelería a pasar de la intuición a la gestión eficiente del plato. Aunque la ley no impone de forma punitiva el diseño de menús específicos, sí establece un marco de obligaciones operativas que empuja a los negocios a replantear sus cartas.

La norma define como una práctica recomendada la flexibilización de las raciones, permitiendo que sea el cliente quien decida el volumen de lo que va a ingerir. Este enfoque busca que el excedente deje de ser una ineficiencia asumida por el hostelero para convertirse en un riesgo regulatorio y reputacional.

El plato según el apetito

Una de las propuestas es la segmentación de la oferta. Se incentiva a los establecimientos a ofrecer el mismo plato en diferentes formatos (pequeño, mediano o grande), permitiendo ajustar la ingesta al apetito real del comensal.

Datos de la OCU respaldan esta necesidad: el 42 % de los clientes reconoce dejar comida en el plato habitualmente, y un alto porcentaje de los usuarios declara no tener la opción de pedir medias raciones en la mitad de los locales que visitan.

Análisis de procesos

La normativa obliga a los restaurantes a realizar un ejercicio de análisis profundo sobre sus procesos internos. Ya no basta con cocinar por inercia, la ley empuja a medir qué platos fracasan en sala o qué guarniciones se rechazan. Este rediseño busca optimizar la mise en place y reducir las sobras antes incluso de que lleguen a la mesa.

España se alinea así con las directrices de la Unión Europea, que fijan para 2030 una reducción del 30 % del desperdicio per cápita en el sector del consumo y la restauración.

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