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La ministra de Defensa, Margarita Robles

La ministra de Defensa, Margarita RoblesEuropa Press

Choque entre Sanidad y Defensa por la cuarentena en el Gómez Ulla: «El Gobierno tomará las medidas legales necesarias»

La ministra de Defensa, Margarita Robles, aclaró este miércoles que solo acudirán al centro hospitalario aquellos que voluntariamente lo deseen

El Ministerio de Sanidad ha protagonizado en la mañana de este jueves un choque con el de Defensa después de que ayer Margarita Robles confirmase que los viajeros españoles del crucero infectado con hantavirus harían cuarentena en el Hospital Gómez Ulla de Madrid «de manera voluntaria».

El ministerio de Mónica García confía en que los españoles que viajan a bordo del crucero afectado por el brote de hantavirus acepten recibir atención médica especializada a su llegada a España. Además, ha advertido de que, si fuera necesario, el Ejecutivo aplicará las medidas legales oportunas para proteger la salud pública.

La propia Mónica García ha confirmado en La hora de la 1 de TVE que esperan que tanto los afectados como sus familias prioricen «estar protegidos, atendidos y recibir la mejor asistencia médica posible». Asimismo, recalcaron que el Gobierno dispone de herramientas legales para actuar si la situación sanitaria lo requiere.

De hecho, la Agencia Efe informa ya que el Ministerio de Sanidad está ultimando un informe jurídico para avalar, llegado el caso, la posibilidad de imponer cuarentenas obligatorias a los 14 pasajeros españoles del crucero afectado por un brote de hantavirus que se nieguen a aislarse.

Sanidad se apoya en la ley 3/1986 de medidas especiales en Materia de Salud Pública, que otorga a las autoridades sanitarias de las administraciones públicas la potestad de, en el ámbito de sus competencias, adoptar aplicar las acciones de esta normativa cuando así lo exijan razones sanitarias de urgencia o necesidad.

En su artículo segundo, la citada ley establece que «las autoridades sanitarias competentes podrán adoptar medidas de reconocimiento, tratamiento, hospitalización o control cuando se aprecien indicios racionales que permitan suponer la existencia de peligro para la salud de la población debido a la situación sanitaria concreta de una persona o grupo de personas o por las condiciones sanitarias en que se desarrolle una actividad».

Y en el tercero que, «con el fin de controlar las enfermedades transmisibles, la autoridad sanitaria, además de realizar las acciones preventivas generales, podrá adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato, así como las que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible».

Esto contraviene a las palabras de Robles, ya que explicó que la cuarentena en el Gómez Ulla solo se mantendrá si los pasajeros, que por ahora permanecen asintomáticos, aceptan voluntariamente someterse a ella, ya que implica una restricción de libertad y requiere la firma de un consentimiento informado.

Incubación de 45 días

La ministra indicó que el periodo de incubación del hantavirus puede alcanzar los 45 días, por lo que las medidas de aislamiento dependerán del tiempo y de las condiciones en las que los pasajeros hayan permanecido aislados dentro del barco. «Todavía tenemos que evaluarlo junto a los organismos internacionales, pero podríamos estar hablando de cuarentenas de hasta 45 días», señaló.

Los catorce ciudadanos españoles continúan a bordo del MV Hondius, que este jueves ha zarpado desde Cabo Verde rumbo a las Islas Canarias. Está previsto que el barco llegue el domingo al puerto tinerfeño de Granadilla de Abona.

Una vez en Tenerife, un avión militar medicalizado trasladará a los pasajeros a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, donde serán examinados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.

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