Santiago Coca enseñando al Rey Felipe la unidad
El creador de la unidad de aislamiento del Gómez Ulla desentraña la planta 22: «Están alerta»
Santiago Coca Menchero, exinspector general de Sanidad de la Defensa y exdirector del hospital central, explica a El Debate todo su funcionamiento
El Ministerio de Sanidad ya lo ha hecho oficial: la cuarentena en el Hospital Militar Gómez Ulla será obligatoria para los 14 españoles a bordo del MV Hondius con hantavirus. Esto se ha conocido después de que la Comisión de Salud Pública aprobara el protocolo que establece que, a su llegada al centro, se les hará una prueba PCR y otra a los siete días. De confirmarse un positivo, el paciente ingresará en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) hasta su recuperación clínica.
Santiago Coca Menchero, inspector general de Sanidad de la Defensa y director del hospital central, explica a El Debate que la planta 22 está «en la última planta», como es lógico en una unidad de aislamiento de alto nivel. Así, revela que tiene dos zonas. La primera está destinada a «una de máximo nivel de aislamiento» –probablemente el más alto de Europa– para admitir a ocho pacientes. Por otro lado, está la de menor nivel de aislamiento. Esta tiene otras ocho habitaciones destinadas a infecciones que «no requieren medidas tan estrictas».
En total, son 16 habitaciones y se divide en distintos niveles de aislamiento: verde, medio o de alto nivel. Según explica el exdirector del Gómez Ulla, el aislamiento verde es «para infecciones con baja contagiosidad», donde conviene limitar contactos de familiares y pacientes.
El aislamiento de alto nivel exige «acceso con EPI, trajes especiales y sistemas de doble esclusa con presión negativa respecto a la habitación principal, la zona de acceso y la de retirada de EPI», asegura Coca Menchero. Por tanto, afirma: «El nivel de seguridad es altísimo». De hecho, desvela que los residuos están tratados de manera especial. Así, explica que «los desechos no siguen el circuito habitual», sino que se gelifican y, además, el sistema de descarga utiliza «agua tratada y perclorada» procedente de depósitos específicos para garantizar la desinfección.
La planta, además, no se diseñó solo con criterios militares, sino también con aportaciones del Ministerio de Sanidad y de la Comunidad de Madrid. Está diseñada al máximo nivel.
Planta de aislamiento del Gómez Ulla
No se sabe qué pasará el día que llegue al Hospital Militar Gómez Ulla, pero lo cierto es que la planta 22 está «en perfectas condiciones y en alerta». No obstante, desvela el exmilitar, también puede ocurrir «algún incidente», aunque no es lo habitual.
A pesar de todo, antes de decidir a qué zona irán, lo primero que tienen que hacer es «valorar el estado de los pacientes, el tipo de contagiosidad y la cepa concreta, ya que no todas producen síntomas». Esto, concluye, lo tienen que determinar los especialistas de Medicina Preventiva y Sanidad, tanto de la Comunidad de Madrid como del Ministerio.