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Botellas de agua

Los investigadores no han hecho pública la identidad de dicha marca comercialGetty Images/Stockah

Un estudio halla microplásticos en 279 de 280 muestras de agua embotellada

Las magnitudes del hallazgo evidencian que el problema no es aislado, estimándose una media de 240.000 fragmentos plásticos por cada litro de agua

La confianza depositada por los consumidores en el agua embotellada, tradicionalmente percibida en España como una alternativa más segura que la del grifo, se enfrenta a un importante cuestionamiento científico.

Un estudio desarrollado de manera conjunta por la Universidad Autónoma de Barcelona, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Salud Global de Barcelona ha puesto en alerta a la comunidad médica tras analizar 280 muestras de agua embotellada comercializada en el territorio nacional.

Los resultados revelan una realidad incómoda. El 100 % de las muestras analizadas contenía aditivos plásticos y únicamente una de ellas logró librarse de la presencia de microplásticos, con el agravante de que los investigadores no han hecho pública la identidad de dicha marca comercial.

Las magnitudes del hallazgo evidencian que el problema no es aislado, estimándose una media de 240.000 fragmentos plásticos por cada litro de agua. El estudio destaca el riesgo asociado a los nanoplásticos, partículas de tamaño microscópico que resultan indetectables sin técnicas avanzadas de laboratorio, pero cuya volatilidad facilita su incorporación directa a los órganos del cuerpo humano.

Los científicos sitúan el origen de esta contaminación en el propio proceso de distribución y envoltura. La degradación del plástico PET de las botellas debido a la manipulación, los cambios de presión o la exposición a fuentes de calor favorece la liberación de estos residuos, a los que se suman restos de nailon procedentes de los filtros industriales de las plantas embotelladoras.

La amenaza del efecto acumulativo

Asimismo, la investigación identificó hasta 28 tipos de aditivos químicos diferentes empleados para moldear los envases, sustancias que se asocian con potenciales alteraciones metabólicas en el organismo. Aunque la concentración detectada se sitúa en torno a los 359 nanogramos por litro, los expertos advierten del efecto acumulativo.

Un ciudadano que consuma una media de dos litros diarios de agua embotellada ingerirá de forma silenciosa unos 260 microgramos de material plástico al año.

Si bien las autoridades insisten en no generar alarmismo social inmediato, estos datos obligan a reevaluar el mito de la pureza del sector y abren un debate urgente sobre la seguridad de los materiales que envuelven el consumo cotidiano.

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