Un joven mira el pasillo de un supermercado con bebidas energéticas
El Gobierno va a por las bebidas energéticas: la ley que puede cambiar para siempre lo que compran los menores en España
La futura regulación plantea prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. En el caso de bebidas que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, la restricción se elevaría hasta los 18 años
El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, comunicó este jueves que su ministerio ha puesto en marcha la consulta pública previa del anteproyecto de ley que impedirá a los menores de 16 años acceder a bebidas con alto contenido de cafeína y que también regulará su publicidad.
Durante la apertura del acto por el 25 aniversario de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Bustinduy defendió la necesidad de sacar adelante esta normativa. Según explicó, el Gobierno insistirá «las veces que haga falta» hasta que la medida se convierta en ley, al considerar que responde a la obligación de proteger la salud de niños y adolescentes, al respaldo de la evidencia científica, a las recomendaciones de organismos internacionales y a una amplia demanda social.
La futura regulación plantea prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. Además, en el caso de aquellas bebidas que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, la restricción se elevaría hasta los 18 años. El ministro aseguró que el objetivo es avanzar con la mayor rapidez posible para que la norma pueda aprobarse cuanto antes.
Desde el Ministerio de Consumo señalaron que esta iniciativa complementará el Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, actualmente en vigor, que ya prohíbe la venta de bebidas energéticas en los centros educativos de todo el país.
El anteproyecto busca responder a varios problemas detectados. Entre ellos, la falta de una protección efectiva suficiente para los menores frente a los riesgos para la salud asociados al consumo de estas bebidas. También se menciona la elevada exposición de niños y adolescentes a campañas publicitarias intensas y atractivas, muchas veces relacionadas con productos que pueden tener efectos perjudiciales.
La finalidad principal de la norma es proteger la salud y el bienestar de los menores, reduciendo tanto su acceso como su exposición a bebidas con altos niveles de cafeína. La medida tiene en cuenta su especial vulnerabilidad como consumidores y pretende prevenir riesgos como problemas de sueño, efectos sobre el sistema nervioso o la adquisición de hábitos de consumo poco saludables. Para ello, se establecerán límites claros en la publicidad, la promoción y el suministro de estos productos a menores.
Las personas, organizaciones y asociaciones interesadas pueden presentar sus aportaciones sobre los problemas que pretende abordar la norma, la necesidad de aprobarla, sus objetivos y posibles alternativas hasta el 19 de mayo, a través del correo electrónico consultapublicaaesan@aesan.gob.es.
En su discurso, Bustinduy también subrayó la importancia de eliminar los obstáculos que dificultan que una alimentación saludable, nutritiva y sostenible sea un derecho garantizado para toda la población. Afirmó que los poderes públicos tienen la responsabilidad de actuar en este sentido y que existe un amplio consenso social al respecto.
Basada en recomendaciones científicas
La propuesta del Ministerio de Consumo se apoya en recomendaciones de entidades científicas como la AESAN y la Organización Mundial de la Salud. Estos organismos advierten de que un consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos no deseados, como alteraciones del sueño, cambios psicológicos, modificaciones en el comportamiento o problemas cardiovasculares. Además, el consumo habitual de bebidas energéticas se ha vinculado con sobredosis de cafeína, hipertensión, pérdida de masa ósea y osteoporosis, entre otros riesgos.
El ministerio también indicó que la medida sigue la línea de actuaciones adoptadas en otros países europeos, como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania. Asimismo, se asemeja a iniciativas ya aprobadas o en tramitación en algunas comunidades autónomas españolas, como Galicia y Asturias. Por este motivo, Consumo considera necesario armonizar la regulación en todo el Estado para garantizar la unidad de mercado.
Según la encuesta ESTUDES, elaborada anualmente por el Ministerio de Sanidad, el 38,4% de los jóvenes de entre 14 y 18 años consume bebidas energéticas. La cifra es más alta entre los chicos, con un 45,7%, que entre las chicas, con un 31%. El informe también señala que un 15% de estos adolescentes mezcla bebidas energéticas con alcohol, una práctica que aumenta considerablemente los riesgos para la salud.
Por último, Consumo remarcó que la iniciativa cuenta con un amplio respaldo ciudadano. Según el último barómetro de la AESAN sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas, nueve de cada diez personas en España apoyan esta prohibición.