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La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su visita el hospital militar Gómez Ulla

La ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su visita el hospital militar Gómez UllaEFE

Margarita Robles visita el Hospital militar Gómez Ulla tras la crisis del hantavirus: «Misión cumplida»

El director del hospital ha admitido que fue una situación compleja y de alta sensibilidad mediática y ha destacado la profesionalidad y la alta cualificación de todo el personal

La crisis por hantavirus ya está cerrada en España y el gran trabajo de los sanitarios del Hospital militar Gómez Ulla de Madrid ha tenido mucho que ver. Este martes, con la finalidad de agradecer el trabajo y conocer en primera persona a los expertos que trataron a los 14 españoles a bordo del MV Hondius, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha visitado el centro donde ha asegurado que ha sido «misión cumplida».

Durante la visita a los 270 militares y civiles implicados en la gestión de esta crisis sanitaria durante una visita al Gómez Ulla, la titular de la cartera de Defensa ha asegurado que «nunca hay palabras suficientes para agradecer lo que hicieron pero quienes mejor lo podían hacer eran ustedes, la sanidad militar, el personal del Hospital Central de la Defensa».

De los 14 españoles que viajaban en el crucero, solo dos de ellos dieron positivo y tuvieron que ser ingresados en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel. El 16 de junio recibió el alta el último de ellos y cuatro días después Sanidad dio por cerrada la crisis del hantavirus.

La ministra ha valorado el esfuerzo, la dedicación, la generosidad, la humanidad y la «entrega de corazón» de todo el personal que ayudó a unos ciudadanos que se encontraban en una situación difícil.

El director del hospital, el general de brigada Francisco Javier Areta, ha admitido que fue una situación compleja y de alta sensibilidad mediática y ha destacado la profesionalidad y la alta cualificación de todo el personal.

El general ha puesto de relieve dos «hitos» de esta unidad, que atendió simultáneamente a dos pacientes con una enfermedad infecciosa como el hantavirus y, posteriormente, a otros dos, uno de los que tenía este virus y otro infectado con la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, que fue derivado desde Castilla y León el 13 de junio.

«Siete activaciones de la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel en los últimos cinco años pone de manifiesto que la sanidad militar responde con rapidez, seguridad y eficacia ante amenazas complejas», ha señalado el director del hospital.

Por su parte, el jefe de la Unidad de Aislamiento, el teniente coronel médico Francisco Javier Membrillo de Novale, ha reconocido la dificultad de gestionar una situación con una gran presión mediática. «No es lo mismo tomar decisiones clínicas con 20 periodistas en la puerta», ha afirmado.

La técnico auxiliar civil Pilar Mendoza ha subrayado que «hemos sido un equipo y ellos (los pacientes) lo han notado», si bien también ha admitido que al principio fue «muy duro».

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