Una madre con su hijo recién nacido
Científicos españoles crean una placenta artificial para que los fetos prematuros puedan sobrevivir 21 días
Además de este proyecto, hay cuatro grupos en el mundo con modelos experimentales similares y avances significativos en los últimos años
Este viernes, España ha sido testigo de un nuevo hito sanitario que revolucionará los cuidados a neonatos. El proyecto fetaLife de BCNatal ha desarrollado un prototipo de placenta artificial o incubadora líquida que consigue una supervivencia de 21 días en buen estado en un modelo experimental de oveja de feto prematuro, y 13 meses de supervivencia posnatal con buenos resultados de neurodesarrollo.
La iniciativa, impulsada por Fundación La Caixa con 7,65 millones de euros y trabajada durante cinco años, se hace en BCNatal, un centro clínico y de investigación en medicina fetal y neonatal adscrito al Hospital San Juan de Dios, al Hospital Clínico Barcelona y a la Universidad de Barcelona.
Además de este proyecto, hay cuatro grupos en el mundo con modelos experimentales similares y avances significativos en los últimos años: uno en Filadelfia (EE.UU.), otro en Michigan (EE.UU.), un consorcio Australia-Japón, y otro en Toronto (Canadá).
Una supervivencia mayor
El objetivo del proyecto es aumentar la supervivencia y reducir las graves secuelas que afectan a la mayoría de neonatos prematuros más extremos, es decir, los que nacen con seis meses o menos: son complicaciones neurológicas, pulmonares, de visión y de audición y también renales y cardiovasculares.
Para eso, el equipo ha desarrollado una nueva incubadora líquida donde los bebés pueden vivir de forma parecida a la vida uterina: en palabras del director de BCNatal y líder del proyecto, Eduard Gratacós, se trata de «engañar la naturaleza» haciendo que el prematuro siga viviendo como feto, y no como recién nacido.
Así, el bebé continúa desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través del cordón umbilical, facilitando la circulación sanguínea y su oxigenación, con vigilancia remota permanente.
Además, se contempla una transición que simula los pasos previstos para su futura aplicación en humanos, pasando de una incubadora líquida a una convencional en el momento en que los órganos hayan madurado.
El ejemplo de la oveja Gaia
La coordinadora médica y científica del proyecto, Elisenda Eixarch, ha explicado que los ensayos han permitido obtener neonatos viables tras mantenerlos en la incubadora líquida, alcanzando los 21 días de supervivencia como máximo, y los 14 días de forma regular en los modelos usados.
Además, una oveja llamada Gaia ha sobrevivido más de 1 año tras pasar por la placenta artificial y, al estudiarse su neurodesarrollo, se han registrado resultados «normales».
Para Gratacós, los resultados son pruebas «rigurosas» de que el sistema funciona, ha añadido que 10 ó 14 días de supervivencia de forma son suficientes para que las autoridades científicas autoricen el estudio en humanos, y que por eso ya debe estudiarse cómo llevarlo a la práctica clínica.
Próximos pasos
El subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación La Caixa, Àngel Font, ha explicado que los logros son «extraordinarios» y que, una vez terminada la fase más académica del proyecto, se continuará con el impulso de una spin-off vinculada al desarrollo de esta incubadora líquida.
El director general del Hospital Clínico de Barcelona, Josep Maria Campistol, ha afirmado que Cataluña ha producido muchísima investigación y artículos, pero que iniciativas como esta son un ejemplo de cómo se puede trasladar «realmente» a la práctica clínica.
La práctica clínica está sin financiar
Gratacós ha añadido que para hacerlo deberá contar con la aprobación de las instituciones correspondientes y seguir trabajando con el Instituto Borja de Bioética, que ha liderado el comité de aspectos éticos, sociales y de seguridad del proyecto.
Ha usado la analogía de un avión: hace 150 años nadie pensaba que se podía volar, y ahora el equipo científico ha demostrado que es posible, pero todavía no pueden subirse pasajeros porque podría caerse, y hace falta hacer que cumplan con estándares de la industria.
Gratacós ha cifrado en entre 7 y 8 millones la financiación necesaria para la siguiente fase del proyecto (llevarla a la práctica clínica), algo que se lograría en aproximadamente 2 años.