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El alcohol y las bebidas energéticas, una mezcla que podría ser perjudicial para la salud

El alcohol y las bebidas energéticas, una mezcla que podría ser perjudicial para la salud

Un estudio alerta del mayor riesgo de suicidio entre los jóvenes que mezclan alcohol y bebidas energéticas

Así lo asegura un trabajo elaborado por la Universidad de Oviedo que ha contado con una muestra de más de 6.000 jóvenes de entre 16 y 30 años

Un estudio ha vinculado la ingesta de alcohol con bebidas energéticas entre los los jóvenes españoles con un patrón de consumo de sustancias más preocupante y un mayor malestar psicológico, que incluye un aumento en el riesgo de suicidio.

Se trata de una investigación elaborada por el Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo, realizada sobre una muestra de más de 6.000 jóvenes entre 16 y 30 años procedentes de Asturias, Castilla y León y la Comunidad Valenciana. Los resultados de este informe han sido publicados en la revista científica The American Journal on Addictions.

Entre las conclusiones se remarca que casi un 70 % de los encuestados ha consumido alcohol en el último mes y, de ellos, el 31,3 % ha mezclado esta sustancia con bebidas energéticas, una práctica que ha sido registrada con la misma frecuencia entre mujeres y hombres.

El estudio señala que la combinación de bebidas energéticas con alcohol no se produce de forma aislada. Y es que quienes han realizada este consumo conjunto en el último mes han presentado mayor preferencia en el uso de otras sustancias con respecto a aquellos que solo han consumido alcohol. En este sentido, el consumo de cannabis ha llegado al 25 % de los jóvenes que han mezclado ambas bebidas, frente al 11 % de los que han bebido alcohol. Además, este grupo ha duplicado el consumo de otras sustancias ilegales, al tiempo que ha expuesto un mayor uso de cigarrillos electrónicos y de tabaco.

Los investigadores han detectado también que las personas que consumen ambas sustancias tienen un problema mayor con el alcohol, el tabaco y el cannabis, lo que acaba influyendo de forma negativa a nivel académico y familiar y mostrando una mayor dificultad para dejar de beber una vez iniciado el consumo o revelando problemas de memoria tras consumir cannabis.

Los autores del estudio destacan que que la investigación no establece una relación de causa y efecto ni demuestra que la mezcla sea la causa directa de estas problemáticas. Por este motivo, proponen interpretar este tipo de consumo como una señal de alerta ante un perfil de mayor riesgo y un indicador útil para detectar de forma temprana a jóvenes con comportamientos de riesgo.

Los investigadores, tras estos hallazgos, han propuesto informar mejor sobre los riesgos de mezclar estas sustancias y tras comprobar la alta aceptación social que hay con las bebidas energéticas. Además, han sugerido la opción de imponer medidas regulatorias, como limitar su venta a menores de edad o restringir su promoción junto al alcohol en locales de ocio nocturno, además de controlar la publicidad dirigida al público joven, en un contexto en el que España no tiene una normativa específica a nivel nacional sobre esta cuestión.

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