Uno de los actos celebrados en España por el Día Internacional de las Personas Mayores, en Barcelona
La población de 65 años o más en España supera por primera vez el 20% y alcanzará el 30% en 20 años
El uso diario de internet llega al 75 % entre los 65 y 74 años, pero se sitúa en el 35,4 % a partir de los 75
El 1 de enero de 2025 en España había 10.178.625 personas con 65 años de edad o más. Esta cifra supone el 20,7 % de la población del país y refleja un incremento de 250.257 personas respecto al año anterior (un 2,5% más). Son datos del informe Un perfil de las personas mayores en España, 2026 del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El documento ha sido elaborado por el Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC) y reúne datos sobre demografía, salud, recursos económicos y condiciones de vida. Además, dedica especial atención a la vivienda y al entorno de la población mayor.
La edad media de la población española alcanzó los 44,55 años en 2025. En solo un año, el número de personas centenarias aumentó un 7,1%: de 15 911 (cifra de 2024) pasó a 17 038, de las que aproximadamente ocho de cada diez son mujeres. Las proyecciones recogidas en el informe apuntan a que la población de 65 años en adelante superará los 16 millones en 2046, cerca del 30 % del total, si se cumplen los supuestos demográficos utilizados.
Viviendas antiguas y barreras para mejorar su eficiencia
Los datos de 2025 muestran que la gran mayoría de los mayores españoles son propietarios de la vivienda en que residen, pero también que el 56,6 % de los hogares cuya persona de referencia tiene 65 o más años se ubica en viviendas construidas antes de 1981. De ellos, el 20,7 % ha realizado mejoras de eficiencia energética en los últimos cinco años, mientras que otro 30,3 % considera que las necesita, pero no las ha llevado a cabo.
Entre los hogares en propiedad de este grupo que necesitan mejoras y no las han realizado, el 74,1 % identifica el coste económico como la principal barrera. Para el equipo responsable de este estudio, estos resultados señalan la importancia de considerar la capacidad de financiar la rehabilitación en el parque ya existente, además de la tenencia de la vivienda, al analizar las condiciones residenciales de las personas mayores.
Más conexión digital, con diferencias según la edad
El uso diario de internet entre las personas de 65 a 74 años pasó del 70,5 % en 2024 al 75,0 % en 2025. Julio Pérez Díaz, demógrafo del IEGD-CSIC y coordinador del informe, apunta que este dato «no solo nos sitúa por encima del promedio de la Unión Europea, sino que supone un aumento espectacular en tan breve lapso temporal». En el grupo de 75 y más años también aumentó este indicador, aunque de forma más moderada: del 34,6 % al 35,4 %. La expansión de las tecnologías convive, así, con una distancia considerable entre los dos grupos de edad. «Esto hace sospechar que el cambio se debe más a la llegada de las recientes generaciones que a una alfabetización tecnológica entre los mayores», valora Pérez.
En 2025, el 85,6 % de las personas de 65 a 74 años había utilizado internet en los últimos tres meses. La experiencia digital también varía según el nivel educativo y los recursos económicos, especialmente en las edades más avanzadas En tales edades todavía resulta evidente la escasa o nula instrucción que caracterizó el pasado del país, incluso el analfabetismo, especialmente en las mujeres, y también donde la escasez de recursos económicos más ha lastrado y retrasado la incorporación de los medios y conocimientos necesarios. La mensajería instantánea, las videollamadas y el acceso a la información figuran entre los usos destacados por el informe.
Longevidad, salud en las edades avanzadas
La prolongación de la vida no se traduce automáticamente en el mismo aumento de los años vividos con buena salud. Los datos de Eurostat para 2023 recogidos en el informe sitúan la esperanza de vida saludable a los 65 años en 10,3 años para las mujeres y 10,2 para los hombres. Ambos valores mejoran respecto a 2022, aunque permanecen por debajo de los niveles alcanzados antes de la pandemia. Curiosamente, la salud autopercibida, un valor que disminuye conforme aumenta la edad, es algo mayor en los hombres que en las mujeres, según los datos de 2025.
La brecha en las pensiones
Conforme avanza la edad las mujeres pasan a representar la mayoría de la población. La diferencia se consolida a partir de los 53 años y se incrementa en las edades más avanzadas gracias a la mayor supervivencia femenina. A partir de los 70 años, este predominio femenino resulta especialmente evidente, lo que también contribuye a una mayor proporción de viudedad entre las mujeres.
«Se evidencia, así, la persistente mayor mortalidad masculina en todas las edades, traducida en importantes diferencias en esperanza de vida y en la cantidad de supervivientes en edades muy avanzadas. La vejez, en general, es femenina», explica Pérez.
En la última década se observa una reducción general de la brecha de género en las pensiones en Europa, aunque con importantes diferencias entre países. La brecha en España es relativamente elevada y se reduce más lentamente que la media europea, aunque ha disminuido del 32,5 % en 2016 al 27,3 % en 2025. Los investigadores achacan la tradicional brecha española, en buena medida, a las menores tasas históricas de instrucción y participación laboral femenina, y auguran que las diferencias empezarán a desaparecer con las generaciones nacidas a partir de los años sesenta, con un reflejo en las pensiones que será gradual.
Desigualdades territoriales
El informe también muestra la persistencia de desigualdades territoriales. En 2025, las personas de 65 y más años representaban el 29,1 % de la población de los municipios rurales, frente al 20,0 % de la urbana. Asturias, Castilla y León y Galicia registraban las proporciones autonómicas más elevadas. Estas diferencias ofrecen información para planificar servicios sanitarios, apoyos sociales y actuaciones sobre la vivienda y el entorno. «Todo ello teniendo en cuenta que la vejez de nuestro país es mayoritariamente urbana, cada vez más, y que la diferencia entre entornos urbanos y rurales en el cambio demográfico guarda más relación con la emigración actual o pasada de los jóvenes», añade Pérez.
La publicación de este informe da continuidad a la serie de indicadores básicos del proyecto Envejecimiento en Red y cuenta con el apoyo y la financiación de la PTI+ Salud Global del CSIC. Para la obtención de todas las estimaciones se han combinado estadísticas de organismos nacionales e internacionales, de tal modo que proporciona una visión conjunta de las transformaciones de la población mayor y de sus condiciones de vida.
El trabajo procede del Laboratorio Envejecimiento en Red y Estadísticas experimentales, del Departamento de Población del IEGD-CSIC, en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS-CSIC). Sus autores son Julio Pérez Díaz, Ana Belén Castillo Belmonte, Pilar Aceituno Nieto y Diego Ramiro Fariñas.