Localidad de Chiva tras la dana
Dana Valencia
Los pluviómetros de la Confederación del Júcar midieron casi 200 l/m2 en Chiva tres horas antes del aviso a los móviles
Un ingeniero de caminos critica a la CHJ por no dar la voz de alarma, mientras que desde el organismo recuerdan que son los centros de emergencias los responsables de alertar a la población
El pasado mes de octubre, todos los sistemas de prevención fallaron antes de que las riadas devastaran una decena de pueblos en la provincia de Valencia. La alerta de Protección Civil llegó a los teléfonos móviles cuando el agua ya había inundado numerosas localidades, dejando una situación crítica e irreversible.
Sin embargo, el fallo no se limitó a la tardanza en la alerta. La Confederación Hidrográfica del Júcar, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), no supo prever la magnitud de las crecidas, tal y como denuncia un experto en la matera a este periódico. Y esto a pesar de contar con herramientas avanzadas como el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), diseñado para anticipar avenidas y que cuenta con pluviómetros y estaciones de aforo que miden el caudal de los ríos.
Una de las pruebas más evidentes de este fallo es el registro de precipitaciones en el embalse de Chiva, donde los pluviómetros marcaron 500 litros por metro cuadrado, una cifra excepcional. Chiva, situada aguas arriba de las zonas más afectadas –Paiporta, Picaña, Alfafar, Benetúser y Catarroja–, vertió todo ese volumen de agua en la rambla del Poyo, desencadenando la catástrofe.
En ese pluviómetro ya había 120 l/m2 a las 16:00 y casi 200 a las 17:00. Los caudales de la rambla del Poyo a medio camino a las 16:00 eran de 44 m3/s , pero a las 17:00 ya eran de 325 m3/s y subieron a 1.700 y 1.900 a las 18 y 19, según datos extraídos del propio SAIH.
Según explica un ingeniero de caminos que prefiere no dar su nombre a El Debate, los habitantes de las localidades afectadas no tenían manera de prever lo que se avecinaba, ya que las lluvias torrenciales se produjeron lejos de sus municipios. No obstante, el SAIH sí contaba con modelos predictivos capaces de anticipar que esas precipitaciones extremas en Chiva tendrían consecuencias devastadoras aguas abajo. «La CHJ tenía medios y razones más que suficientes para haber alarmado a la delegada del gobierno, a la Generalitat, a los ayuntamientos y a los ciudadanos y no lo hizo», destaca este experto que ha trabajado para otras confederaciones.
Subraya que la Confederación Hidrográfica del Júcar dispone de una estación de aforo en la rambla del Poyo, situada 22 kilómetros antes de llegar a Paiporta. Esta estación registró un aumento súbito del caudal, pasando de cero a 300 metros cúbicos por segundo. «De haberse emitido una alerta a tiempo, se podrían haber tomado medidas preventivas para mitigar el impacto de la riada», recalca.
Asimismo, cuestiona la rapidez con la que el Miteco ha invertido para arreglar los desperfectos en los instrumentos del SAIH dañados. Lo hizo el 25 de noviembre del año pasado, adjudicándose «sin publicidad y con un único concurrente un contrato de 18 millones de euros», una cantidad que para el ingeniero es «astronómica». «¿Si no se empleó el SAIH para salvar vidas, para qué esas prisas por arreglar unos equipos que no se utilizaron?», reflexiona.
La gestión del Ministerio de Transición Ecológica y las confederaciones hidrográficas está siendo duramente cuestionada por profesionales del sector. Se les acusa de una gestión deficiente, de no realizar labores preventivas como la limpieza de cauces y de permitir la existencia de infraestructuras hidráulicas obsoletas, como presas y azudes que deberían ser demolidas.
Los ingenieros de caminos, expertos en la prevención de desastres naturales, advierten que fenómenos de esta magnitud han ocurrido siempre, pero lamentan la falta de una política hídrica efectiva en España. Ante lo sucedido, consideran que es urgente analizar las responsabilidades, tanto políticas como técnicas, para evitar que tragedias como esta se repitan en el futuro.
La versión de la Confederación
Desde la CHJ se reconoció en su momento la existencia del SAIH, pero en una nota de prensa recordó que son los Centros de Emergencias los responsables de las tomas de decisiones de alertas ciudadanas, en este caso el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) de la Generalitat Valenciana. «Centralizan todas las informaciones procedentes de distintos organismos oficiales y es con el análisis cruzado de todos los datos como se adoptan las decisiones», explicó.
«Ningún otro organismo, ni Aemet, ni las Confederaciones Hideográficas disponen de la totalidad de la información y, por tanto, no son competentes para declarar alertas», subrayó. Además, desde la Confederación remarcaron que durante el episodio de la dana expuso en su página web «para público conocimiento» los datos de lluvia y de caudales del barranco del Poyo con una actualización cada cinco minutos. «Es decir, los datos hidrológicos del sistema de medición del Organismo de Cuenca podían ser consultados por todos los interesados en cualquier momento», concluyeron.
Este martes se ha sabido, igualmente, que el teléfono de emergencias 112 recibió el día de las inundaciones un total de 19.821 llamadas y gestionó 4.770 incidentes en la provincia de Valencia. Entre otras llamadas, destaca una de Paiporta, a las 18:32, que alertaba de que se estaba desbordando el barranco y no habían cortado la zona; en Catarroja, a las 18:56 otra indicaba que se había desbordado el barranco y había gente atrapada dentro de coches; o en Picasent a las 17:32 horas se avisaba de un garaje lleno de agua y subiendo al siguiente piso.