Vírgula ya campa por la sierra de Matachel
Vírgula, lince recuperado tras la muerte de su madre en un atropello, liberada en la Sierra de Matachel
El responsable autonómico abogó por avanzar hacia una segunda fase de consolidación poblacional tras haber logrado la presencia estable del felino en los campos extremeños
La joven lince ibérica Vírgula, nacida en libertad en el entorno de Campo de Montiel en marzo de 2024, ha concluido con éxito su proceso de adaptación a la vida silvestre tras una estancia en el centro de recuperación de Silves, en Portugal. Esta instalación forma parte del Programa Ibérico de Conservación ex situ del lince ibérico, orientado a garantizar la supervivencia de esta especie emblemática.
Vírgula, hija de la hembra Sirfi –fallecida tras ser atropellada– fue rescatada poco después de la muerte de su madre y trasladada inicialmente al Centro Nacional de Reproducción de El Chaparrillo, en Castilla-La Mancha. En aquel momento apenas superaba los dos kilogramos de peso. Su desarrollo fue notable: a los 135 días ya alcanzaba los 5,4 kilogramos y cerca del año de edad rozaba los 9,2, una progresión que la hizo apta para regresar a la naturaleza.
Su liberación se produjo el lunes pasado en la Sierra de Matachel, concretamente en la Finca Las Mil Quinientas. Coincidió con el apagón eléctrico generalizado ocurrido a las 12.33 horas en toda España, un simbolismo que convirtió el regreso de Vírgula al campo extremeño en una metáfora de esperanza para la conservación del lince ibérico. Con su incorporación, ya son aproximadamente 300 los ejemplares que deambulan por los parajes de Extremadura.
María Jesús Palacios, directora de los programas de conservación y responsable del proyecto de reintroducción del lince en la región dentro del marco del Life LYNXCONNECT, compartió detalles con Europa Press sobre la trayectoria de esta hembra. Confirmó que es hija de Sirfi, mientras que la paternidad se debate entre Samos y Plutonio, con mayor probabilidad de que el progenitor sea el primero, ya que ambos rondaban frecuentemente a la madre.
Cuando se confirmó la muerte de Sirfi, los técnicos sospecharon que había dejado crías, por lo que en mayo de 2024 comenzaron su búsqueda. Finalmente, localizaron a los cachorros, entre ellos Vírgula, con apenas tres meses de edad. Tras su paso por El Chaparrillo, fue trasladada a Silves el 2 de junio, donde se le diagnosticó una dermatitis causada probablemente por parásitos, enfermedad de la que fue tratada eficazmente durante varias semanas.
Según Palacios, tras constatar su recuperación y comprobar que era «una campeona y una superviviente», se optó por su liberación. «La necesitábamos para reforzar la diversidad genética y encajaba perfectamente con el entorno del valle de Matachel», afirmó.
Vírgula compartió el proceso de socialización con uno de sus hermanos, llamado Bento, en Silves. Desde el principio, la hembra mostró un comportamiento dominante, imponiéndose claramente sobre su hermano. «Le dejó claro quién mandaba», explicó Palacios. Durante su preparación para la vida silvestre, ambos aprendieron a cazar conejos mediante técnicas de espera agazapada. No siempre compartía sus presas: «ella comía primero y dejaba las sobras», reveló.
Bento fue reintroducido antes que ella. Posteriormente, Vírgula fue liberada acompañada de otra hembra para favorecer una posible socialización. «Tenían una buena relación, se buscaban y se entendían bien», señaló Palacios.
Actualmente, Vírgula se desplaza por el entorno de Llera, un área caracterizada por sus lomas escarpadas, zonas pedregosas y el curso bajo del río Matachel. Según describió Palacios, «es un lugar propicio, con machos esperando ver a esta preciosa hembra, con una mirada fiera, llena de brillo y energía».
El director general de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura, Germán Puebla, presente durante la liberación, subrayó la importancia del conejo como base alimentaria del lince ibérico. Afirmó que las áreas con capacidad para recuperar las poblaciones de este lagomorfo son idóneas para nuevas reintroducciones. «La biodiversidad se construye desde la base, y el conejo es clave», recalcó.
Puebla también destacó la buena acogida social que el lince tiene en Extremadura, incluso si todavía existe cierto desconocimiento urbano. «La gente del campo se siente orgullosa, porque saben lo difícil que es recuperar una especie desaparecida», afirmó.
La Junta, según explicó, compensa automáticamente cualquier baja en el ganado atribuible al lince, aunque insistió en que «si tiene comida, no ataca al ganado». Reconoció que en sus inicios hubo cierta inquietud en el sector cinegético, pero tras comprobar que no hay afección sobre especies de caza, esa inquietud ha desaparecido.
Asimismo, el responsable autonómico abogó por avanzar hacia una segunda fase de consolidación poblacional tras haber logrado la presencia estable del felino en los campos extremeños. Esta nueva etapa requerirá «más educación ambiental y una mayor abundancia de presas», puntualizó.
Puebla mencionó también la coordinación existente entre los territorios que albergan linces, asegurando que esta cooperación trasciende ideologías políticas. «Incluso los más extremistas defienden la recuperación del lince», apuntó.
Sobre la posibilidad de vincular la presencia del lince al turismo de naturaleza, se mostró cauto pero abierto. «Podría estudiarse un modelo de avistamientos con aguardos respetuosos, pero nada de recorrer caminos con furgonetas buscando linces para hacerse fotos», advirtió. Considera que esta actividad solo podría autorizarse en zonas de alta densidad y bajo supervisión.
«España está invirtiendo mucho dinero en la recuperación del lince como para banalizarla», remató Puebla, quien se mostró favorable a una observación regulada, como ya se hace con otras especies emblemáticas.