Una muestra del plástico degradable
Un plástico que se disuelve en el agua de mar: el descubrimiento que puede resolver el problema de los residuos
A diferencia de otros plásticos biodegradables que pueden tardar meses o incluso años en degradarse, este nuevo material demuestra una eficiencia sorprendente
Uno de los principales problemas ambientales de nuestro planeta es la contaminación por plásticos. La abundancia de este material en nuestra vida cotidiana hace que termine contaminando los ecosistemas marinos, altere los hábitats y produzca la liberación de gases de efecto invernadero. Por ello, las autoridades han promovido la disminución del uso de plástico en beneficio de otros menos dañinos como el cartón, pero la presencia de este material sintético derivado del petróleo continúa siendo masiva en nuestro día a día.
Los científicos, asimismo, centran sus esfuerzos en encontrar una alternativa menos perjudicial para el medio ambiente. Y parece que cada vez está más cerca. Un equipo de expertos japoneses ha creado un nuevo tipo de plástico capaz de disolverse completamente en agua salada en cuestión de horas. Este avance, desarrollado por investigadores del Centro RIKEN para la Ciencia de la Materia Emergente y la Universidad de Tokio, podría representar una solución innovadora y revolucionaria al hecho de que los océanos estén infestados de restos plásticos.
A diferencia de otros plásticos biodegradables que pueden tardar meses o incluso años en degradarse, este nuevo material demuestra una eficiencia sorprendente. En pruebas realizadas en un laboratorio ubicado en Wako, cerca de Tokio, los científicos mostraron cómo un fragmento del plástico desaparecía por completo tras ser agitado durante aproximadamente una hora en agua de mar.
Aunque todavía no se ha definido un plan para su comercialización, el líder del proyecto, Takuzo Aida, aseguró que la propuesta ya ha despertado un gran interés, especialmente en sectores como el de los envases. La investigación cobra aún más relevancia ante las alarmantes proyecciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que estima que, de no tomarse medidas, la cantidad de residuos plásticos que llegan a los océanos podría triplicarse para 2040, alcanzando entre 23 y 37 millones de toneladas métricas al año.
Aida destacó que este plástico no solo es tan resistente como los convencionales derivados del petróleo, sino que además se descompone sin dejar residuos contaminantes. Sus componentes se degradan en presencia de sal y pueden ser metabolizados por bacterias naturales, evitando la formación de microplásticos peligrosos para la fauna marina y la cadena alimenticia.
Además de disolverse en agua salada, el material también se degrada en tierra salina en un plazo de aproximadamente 200 horas, según indicó el investigador. Una vez recubierto, puede usarse de forma similar a los plásticos tradicionales, y el equipo actualmente está enfocado en perfeccionar las técnicas de recubrimiento para facilitar su uso práctico.
Este nuevo plástico es seguro para el medio ambiente: no es tóxico, no es inflamable y no emite dióxido de carbono durante su degradación. Como señaló Aida, la motivación detrás del proyecto es dejar a las futuras generaciones un entorno más saludable: «Los niños no pueden elegir el planeta en el que vivirán. Es nuestra responsabilidad como científicos hacer todo lo posible por mejorar el mundo que les heredaremos».