La capital leonesa amanece naranja como consecuencia de los vientos saharianos
El motivo por el que los episodios de calima son cada vez más comunes e intensos en España
La inhalación de etas partículas puede provocar diversas afecciones respiratorias y circulatorias, especialmente en personas con patologías previas
La calima ha pasado a formar parte de la normalidad en amplias zonas de España. En estos últimos años, todos recordamos el episodio más intenso, que tuvo lugar en marzo de 2022 y que tiñó los cielos de casi todo el país de naranja y dejó una película de arena sobre todas las superficies. Aunque las provincias más afectadas fueron Granada, Almería, Murcia o Alicante, el resto de la Península también se vio afectada en los días posteriores, llegando incluso hasta el norte, una zona que no está acostumbrada a ello.
Aunque esta ocasión fue la más llamativa, ha habido más en los últimos tiempos. De hecho, se podría decir que la calima está aumentando en España en los últimos años. Una investigación, publicada en 2021 y liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), concluyó que, en los últimos 5.000 años la llegada de polvo sahariano a la península se ha incrementado en un 400 %.
Otro trabajo del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Este estudio ha registrado un notable aumento en los eventos de polvo sahariano entre 2020 y 2022. Durante los meses de febrero y marzo de esos años, se detectaron intensas intrusiones de polvo que impactaron a Europa, con episodios caracterizados por una duración e intensidad excepcionales. Este fenómeno resulta particularmente inusual en invierno, una estación que históricamente presenta una menor actividad de polvo en la región mediterránea.
Cambios atmosféricos
Diversas investigaciones han abordado el creciente ondulamiento de la corriente en chorro en el hemisferio norte. Este patrón más sinuoso favorece la formación más frecuente de dorsales y vaguadas, y con ello, un aumento en la aparición de depresiones aisladas de niveles altos. Por otro lado, los registros climáticos muestran que el anticiclón de las Azores ha experimentado un desplazamiento hacia el norte en las últimas décadas.
Este cambio en la posición del anticiclón altera el régimen de vientos sobre el archipiélago canario. Los habituales alisios del noreste tienden a ser reemplazados más a menudo por vientos procedentes del este o sureste. Este cambio en la dirección del viento favorece el transporte de polvo desde el interior del norte de África hacia las Islas Canarias.
Con esto, se entiende que estos episodios han venido para quedarse, por lo que tendremos que acostumbrarnos a su presencia. Además de disminuir la visibilidad, la calima es también perjudicial para la salud. Según Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, el polvo en suspensión, «aparte de provocar la disminución en la visibilidad y de manchar superficies, empeora notablemente la calidad del aire» debido a la presencia de partículas muy finas, de menos de 10 micras de diámetro.
La inhalación de etas partículas puede provocar diversas afecciones respiratorias y circulatorias, especialmente en personas con patologías previas. Por lo tanto, «conviene extremar precauciones mientras persistan estos episodio», aconseja Del Campo.