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Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión EuropeaDPA vía Europa Press

Bruselas quiere borrar LIFE, el programa que salvó al oso pardo y al lince ibérico

A lo largo de estos años, LIFE ha impulsado más de 6.000 proyectos a nivel comunitario y más de 1.000 solo en España

La polémica ha sacudido Bruselas después de que el programa LIFE haya sido eliminado como instrumento independiente del borrador presupuestario de la Comisión Europea. Este emblemático programa, que desde su creación en 1992 ha sido clave para financiar proyectos medioambientales y de conservación de la naturaleza, ha sido especialmente relevante en países como España, donde ha contribuido activamente a iniciativas como la recuperación del lince ibérico.

Con una financiación de unos 5.500 millones de euros para el actual Marco Financiero Plurianual (MFP), LIFE ha demostrado durante más de tres décadas su eficacia y capacidad transformadora en todo el territorio europeo.

A lo largo de estos años, LIFE ha impulsado más de 6.000 proyectos a nivel comunitario y más de 1.000 en España, abarcando áreas como la biodiversidad, la transición energética, la economía circular y la adaptación climática. A pesar de estos logros, la Comisión propone ahora integrar sus funciones en otros fondos más amplios, como el nuevo Fondo de Competitividad y en planes regionales o nacionales, alegando que así se fomentarán sinergias y una mayor eficiencia en el uso de los recursos.

Bruselas insiste en que los objetivos de LIFE no desaparecerán, sino que estarán recogidos dentro de otros instrumentos financieros del nuevo MFP. Además, afirma que el 35 % del próximo presupuesto —unos 700.000 millones de euros— estará destinado a proyectos ligados a la acción climática y la sostenibilidad ecológica. No obstante, esta decisión ha generado una fuerte ola de críticas tanto desde organizaciones ecologistas como desde el Parlamento Europeo.

Desde WWF consideran que la eliminación de LIFE como programa autónomo es un paso atrás injustificado. Advierten que fusionar un instrumento con resultados tan concretos y verificables en un fondo más amplio, con objetivos variados y sin prioridades claras, pone en peligro la continuidad de las acciones directas y específicas en favor de la naturaleza. Tycho Vandermaesen, de la Oficina de Política Europea de WWF, ha subrayado a Efe que esta reestructuración podría hacer que los proyectos de restauración y conservación queden relegados o incluso desatendidos.

También se ha pronunciado en contra Patrick ten Brink, secretario general de la Oficina Europea de Medioambiente (EEB), quien ha calificado la medida no como una simplificación, sino como un «sabotaje» institucional. Según él, LIFE ha sido una herramienta eficaz que ha producido resultados tangibles en biodiversidad, clima y salud pública, precisamente en un momento en que la acción ambiental es más urgente que nunca.

Reacciones políticas

Desde el ámbito político, la reacción tampoco se ha hecho esperar. Según informa Efe, el eurodiputado danés Rasmus Nordqvist, del grupo de Los Verdes, ha lamentado la propuesta, calificándola de «irresponsable» al considerar que, sin un compromiso financiero claro, la crisis de biodiversidad continuará agravándose.

En España, comunidades como la Región de Murcia reivindica ante la Unión Europea la necesidad de renovar y ampliar el programa LIFE para recuperar el lince ibérico. El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, asegura que es «uno de los mayores casos de éxito de recuperación de una especie, pero no podemos detenernos ahora porque queda mucho camino por recorrer». Otras instituciones, como el Cabildo de Gran Canaria, también ha pedido a la Comisión que lo mantenga y ha solicitado al Gobierno de España que realice «las gestiones necesarias ante las instituciones europeas para defender esta permanencia».

El futuro del programa LIFE queda, por tanto, en manos de las negociaciones entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo. Su desaparición como programa independiente podría marcar un antes y un después en la política medioambiental de la Unión Europea.

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