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Comerciantes afganos buscan restos de sus tiendas dañadas a lo largo de una carretera

Comerciantes afganos buscan restos de sus tiendas dañadas a lo largo de una carretera tras el último terremotoAFP

Las causas que hacen de Afganistán uno de los países más vulnerables ante los terremotos

En las últimas horas, al menos 20 personas han muerto y más de 500 resultaron heridas como resultado de un potente terremoto de 6,3 grados que azotó el norte del país

Una vez más, la tragedia medioambiental sacudió Afganistán. En las últimas horas, al menos 20 personas han muerto y más de 500 resultaron heridas como resultado de un potente terremoto de 6,3 grados que azotó el norte del país. Tal como detalló el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), el terremoto tuvo hacia la medianoche del lunes, con un epicentro situado a 22 kilómetros al oeste-suroeste de Khulm, a una profundidad de 28 kilómetros. Asimismo, el seísmo se sintió en la capital, Kabul, y en varias provincias de Afganistán.

Lo ocurrido recientemente en suelo afgano tiene lugar tan solo dos meses después de una de las mayores tragedias medioambientales que se recuerdan. En la noche del pasado 31 de agosto un temblor de seis grados golpeó el este del país, siendo uno de los más mortíferos en la historia reciente. Según los últimos datos, más de 2.200 personas murieron como consecuencia de un terremoto que también dejó 3.600 heridos aproximadamente.

Desgraciadamente, estas últimas catástrofes que han tenido lugar en suelo afgano son más habituales de lo que nos imaginamos. En los 25 años que llevamos de siglo, Afganistán ha sido escenario de varios seísmos devastadores que se han cobrado miles de vidas. En marzo de 2002, dos seísmos localizados en el noreste del país provocó la muerte de entre 1.800 y 3.000 personas.

Un superviviente del terremoto de Afganistán observa los restos de una casa dañada en una aldea de Tashqurghan

Un superviviente del terremoto de Afganistán observa los restos de una casa dañada en una aldea de TashqurghanAFP

Diez años después, dos terremotos de 5,7 y 5,4, con epicentro en la cordillera del Hindukush, provocaron la muerte de alrededor de 300 fallecidos en la provincia de Baghlan, Afganistán. Más tarde, en octubre de 2015, un nuevo terremoto localizado en el noreste del país causó cerca de 400 muertos en Afganistán y Pakistán. De igual manera, en junio de 2022 un terremoto que sacudió las provincias de Paktika y Khost –situadas en el este de Afganistán y cerca de la frontera con Pakistán– causaron la muerte de más de 1.000 personas.

Junto con el seísmo registrado a finales de agosto, el más importante del siglo tuvo lugar en octubre de 2023. En aquella ocasión, un terremoto en la provincia occidental afgana de Herat causó la muerte de al menos 2.400 personas.

Los vehículos hacen cola mientras los conductores esperan la reapertura de la autopista, tras el terremoto ocurrido en Tang-e Tashkurgan, en el distrito de Khulm, provincia de Samangan

Los vehículos hacen cola mientras los conductores esperan la reapertura de la autopista, tras el terremoto ocurrido en Tang-e Tashkurgan, en el distrito de Khulm, provincia de SamanganAFP

Los motivos detrás de las catástrofes

Estos episodios confirman a Afganistán como uno de los países más inestables del mundo frente a los terremotos, tanto por su ubicación geológica como por la precariedad de sus viviendas y la limitada capacidad de respuesta humanitaria.

En primer lugar, el país se encuentra en una zona altamente sísmica, en el cruce de varias fallas tectónicas –la placa índica, que se desplaza hacia el norte, choca y se desliza bajo la placa euroasiática–, lo que lo expone a temblores frecuentes y muchas veces superficiales, que son los más destructivos. Además, gran parte de la población vive en áreas rurales y montañosas, donde el acceso es difícil y los rescates tardan en llegar.

Comerciantes afganos buscan restos de sus tiendas dañadas a lo largo de una carretera

Comerciantes afganos buscan restos de sus tiendas dañadas a lo largo de una carreteraAFP

A esto se suma la vulnerabilidad de las construcciones. La mayoría de las viviendas están hechas de adobe, piedra o barro sin refuerzos, materiales que se derrumban con facilidad.

En resumen, la pobreza, décadas de guerra y la falta de inversiones en infraestructuras hacen que no existan edificios antisísmicos ni sistemas sólidos de emergencia. De igual manera, también influyen los servicios de salud limitados y las carreteras destruidas o inexistentes, lo que retrasa la atención a los heridos. En conjunto, estos factores hacen que incluso terremotos de magnitud moderada puedan causar miles de muertes en Afganistán.

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