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Edificio Europa, sede del Consejo de la UE en donde se celebran las reuniones de ministros y de líderes de la UE en Bruselas

Edificio Europa, sede del Consejo de la UE en donde se celebran las reuniones de ministros y de líderes de la UE en BruselasEuropa Press

La UE acuerda reducir un 90% las emisiones contaminantes para 2040 con nuevas flexibilidades

La reunión es un esfuerzo por desbloquear el acuerdo antes del inicio de la cumbre climática COP30, organizada por Naciones Unidas en la ciudad brasileña de Belém

Los ministros de Medio Ambiente de los países que integran la Unión Europea lograron este miércoles un pacto que establece como meta obligatoria una disminución neta del 90 % en las emisiones contaminantes para el año 2040, tomando como referencia los niveles registrados en 1990. No obstante, el acuerdo incluye disposiciones de flexibilidad y mecanismos de revisión que suavizan el compromiso original, con el objetivo de atraer el respaldo de los Estados más escépticos, entre ellos Italia, Francia y Polonia.

En la propuesta presentada por la Comisión Europea en julio pasado, se contemplaba la posibilidad de incorporar, a partir de 2036, un margen limitado del 3 % correspondiente a créditos internacionales de alta calidad –los denominados mercados de carbono–, lo que permitiría a los Estados miembros adquirir estos créditos a través de inversiones en proyectos sostenibles desarrollados en terceros países.

Sin embargo, esta medida fue considerada insuficiente por algunos gobiernos, como los de Italia, Polonia y Francia, que durante las negociaciones abogaron por incrementar ese porcentaje. Por su parte, países como España mostraron reservas ante cualquier fórmula que supusiera una relajación de los objetivos climáticos.

Finalmente, el consenso se alcanzó mediante la concesión de una cláusula más flexible que eleva al 5 % el uso permitido de créditos internacionales, además de introducir una fase transitoria que permitirá a los países acogerse a esta vía desde el año 2031. De este modo, se logró satisfacer las exigencias de los más reacios sin debilitar ostensiblemente el objetivo global.

La reunión extraordinaria de titulares de Medio Ambiente se celebró en Bruselas desde primera hora del lunes y se prolongó intensamente hasta bien entrada la noche del martes, en un esfuerzo por desbloquear el acuerdo antes del inicio de la cumbre climática COP30, organizada por Naciones Unidas en la ciudad brasileña de Belém. La Unión Europea pretendía llegar a dicha cita con una posición común sobre las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), tal como exige el Acuerdo de París.

El consenso alcanzado implica no solo un hito dentro de la política medioambiental europea, sino también un gesto político de unidad en un contexto marcado por divisiones internas sobre la velocidad y los métodos para alcanzar la neutralidad climática. Aunque el objetivo del 90 % permanece intacto, la inclusión de elementos de flexibilidad refleja el delicado equilibrio entre ambición ecológica y viabilidad política.

Queda por ver cómo se traducirá este compromiso en medidas concretas por parte de los gobiernos nacionales y si el margen para el uso de créditos de carbono internacionales abrirá una vía eficaz para avanzar en los objetivos climáticos sin generar tensiones adicionales dentro del bloque comunitario.

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