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Crean el primer sistema global para detectar fenómenos extremos como las 'sequías de viento'

Para elaborar el índice, los científicos recopilaron datos históricos de velocidad del viento procedentes de 2.264 estaciones meteorológicas

Un equipo de investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto integrado por el CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, ha desarrollado el primer índice climatológico estandarizado capaz de evaluar la variabilidad de la velocidad del viento a escala global. La herramienta, denominada Standardized Wind Speed Index (SWSI), permite comparar las condiciones del viento entre distintas regiones y periodos temporales, facilitando la detección y caracterización de fenómenos extremos como las denominadas «sequías de viento».

Estos episodios, definidos como periodos prolongados con velocidades de viento inferiores a lo habitual, tienen importantes consecuencias económicas, especialmente para el sector de la energía eólica. Sin embargo, sus efectos van mucho más allá. La intensidad del viento influye directamente en la calidad del aire, la erosión del suelo, la evaporación, el comportamiento de los cultivos e incluso en la formación de islas de calor urbanas. Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista especializada Atmospheric Research.

Para elaborar el índice, los científicos recopilaron datos históricos de velocidad del viento procedentes de 2.264 estaciones meteorológicas distribuidas en seis subregiones de América, Asia, Europa y Oceanía. La serie analizada abarca el periodo comprendido entre 1973 y 2023. Tras un exhaustivo proceso de control de calidad y homogeneización, los registros fueron transformados a una escala probabilística estandarizada cuyos valores oscilan entre -3 y +3.

En esta escala, el valor cero representa el comportamiento medio histórico del viento para una determinada zona y época del año. Los valores positivos indican condiciones excepcionalmente ventosas, mientras que los negativos reflejan déficits de viento o sequías eólicas. Además, el sistema permite calcular periodos de retorno, es decir, la frecuencia estimada con la que pueden repetirse eventos de una determinada intensidad.

Según explica Miguel Andrés Martín, investigador del CIDE y responsable del estudio, el índice permite comparar de forma objetiva la gravedad de una sequía de viento en lugares muy diferentes, independientemente de que sus velocidades medias sean radicalmente distintas.

Sequías de viento con impacto económico

Para comprobar la eficacia del nuevo indicador, los investigadores lo aplicaron a dos episodios recientes que tuvieron una notable repercusión sobre la producción de energía eólica: la sequía de viento registrada en el oeste de Estados Unidos en 2015 y la sufrida por Reino Unido en 2021. Ambos casos provocaron descensos de hasta el 20 % en la generación eléctrica de origen eólico.

Los resultados confirmaron la capacidad del SWSI para identificar y cuantificar estos fenómenos. En el caso estadounidense, el índice alcanzó un valor de -2,15, correspondiente a un episodio extremo con una frecuencia estimada de una vez cada 63 años. En Reino Unido, el sistema reveló que el déficit de viento no fue un episodio aislado, sino una anomalía persistente durante todo el año, con un periodo de retorno cercano a los 70 años.

Los investigadores señalan que estas situaciones suelen estar asociadas a bloqueos atmosféricos provocados por anticiclones persistentes que frenan la circulación del aire. Cuando se prolongan durante meses, también pueden estar relacionadas con cambios en los patrones de circulación atmosférica a gran escala.

El estudio también ha permitido identificar una tendencia de largo plazo conocida como stilling, que describe el debilitamiento progresivo del viento en amplias zonas del planeta. Entre los hallazgos destaca la acumulación de sequías de viento en Europa desde finales de los años noventa y un déficit global que se extendió entre 1995 y 2010. Aunque desde entonces se ha observado cierta recuperación, los valores actuales continúan por debajo de los registrados hace cuatro décadas.

El equipo trabaja ahora en el desarrollo de un visor específico para España que permitirá monitorizar el comportamiento del viento tanto en tiempo real como a partir de registros históricos. La herramienta facilitará la evaluación de riesgos asociados a las sequías de viento y ayudará a administraciones y sectores productivos a anticipar sus efectos sobre la energía, la calidad del aire, la agricultura o la planificación urbana.

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