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Plantas de biometano

Plantas de biometanoEuropa Press

Protestas en Teruel contra una planta de biometano por su carácter «extractivo y depredador»

A juicio del colectivo, un modelo basado en pequeñas plantas de biogás permitiría aprovechar los residuos localmente, producir energía para las propias granjas y utilizar los fertilizantes en el entorno más cercano

La Plataforma a Favor de los Paisajes de Teruel ha presentado alegaciones contra la planta de biometano que la empresa Biorig proyecta en Alfambra al considerar que responde a un modelo industrial «extractivo y depredador» similar al que motivó la creación de distintos movimientos de defensa del territorio en la provincia.

La entidad ha querido dejar claro que su oposición no se dirige al biometano como tecnología ni a la valorización de residuos dentro de la economía circular, sino a la dimensión y el planteamiento del proyecto. Según explica, el aprovechamiento energético de residuos ganaderos puede ser útil y rentable cuando se desarrolla mediante instalaciones de proximidad vinculadas a las propias explotaciones, sin necesidad de grandes infraestructuras ni ayudas públicas.

La principal crítica se centra en el transporte de residuos previsto por la planta. La Plataforma sostiene que el proyecto contempla la recogida de residuos en un radio de entre 50 y 150 kilómetros, distancias que considera incompatibles con los objetivos de sostenibilidad que se atribuyen a este tipo de instalaciones. Además, denuncia que en los cálculos de reducción de emisiones no se habrían tenido en cuenta las derivadas del transporte de residuos hasta la planta ni del posterior traslado de los fertilizantes resultantes.

A juicio del colectivo, un modelo basado en pequeñas plantas de biogás integradas en las explotaciones ganaderas permitiría aprovechar los residuos localmente, producir energía para las propias granjas y utilizar los fertilizantes en el entorno más cercano, reduciendo costes e impactos ambientales.

La Plataforma también cuestiona la viabilidad económica del proyecto sin apoyo público. Argumenta que las plantas de biometano requieren costosas tecnologías de refinamiento del gas, infraestructuras de inyección a la red gasista y elevados gastos de transporte, factores que, en su opinión, hacen difícil su rentabilidad sin subvenciones. Por ello, considera que los fondos públicos estarían mejor destinados a iniciativas de menor escala y arraigo local.

Entre los motivos de oposición figura igualmente el impacto sobre la biodiversidad. La zona afectada alberga especies amenazadas como el sisón y el rocín, cuya conservación podría verse comprometida por la pérdida de hábitat y el tránsito previsto de unos 60 camiones diarios. La organización advierte de que estas afecciones podrían resultar críticas para poblaciones ya vulnerables.

Asimismo, reclama una información transparente a los vecinos de Alfambra y de los municipios por los que circularán los residuos. Entre las cuestiones que considera insuficientemente evaluadas figuran los posibles problemas de olores y calidad del aire. Según denuncia, el proyecto no incorpora un estudio específico sobre los vientos pese a situarse a poco más de tres kilómetros del núcleo urbano.

Por último, la Plataforma alerta de que este tipo de instalaciones puede favorecer la expansión de nuevas macrogranjas y denuncia que, tras la proliferación de grandes proyectos de energías renovables, Teruel afronta ahora una nueva oleada de plantas de biogás y biometano. Frente a ello, defiende un modelo energético descentralizado, ligado a las explotaciones ganaderas y compatible con la conservación del territorio.

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