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Calles residenciales en Londres

Calles residenciales en LondresGetty Images

Millones de viviendas en el área de Londres corren riesgo de hundimiento por una causa climática

Aunque muchos inmuebles cuentan con cimientos capaces de soportar las variaciones de humedad del terreno, los expertos advierten de que las condiciones futuras podrían generar movimientos más intensos

Uno de los grandes temores para los próximos años reside en el hecho de que muchas ciudades corren riesgo de hundimiento. La sequía y la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos son dos de las posibles causas de estos acontecimientos que pueden suponer cuantiosas pérdidas materiales y personales.

Aunque esto podría llegarse a dar en multitud de urbes, un estudio reciente se centra en el Reino Unido y muestra que millones de viviendas podrían verse afectadas por hundimientos del terreno en las próximas décadas debido a las alteraciones en las condiciones del suelo. Así lo advierte el análisis, elaborado por el Servicio Geológico Británico (BGS), que señala que el aumento de los veranos cálidos y secos favorece la contracción de determinados tipos de terreno, comprometiendo la estabilidad de los cimientos de numerosas edificaciones.

Los investigadores han identificado varias zonas especialmente vulnerables a este fenómeno, entre ellas Londres, Essex, Kent y una amplia franja que se extiende desde Oxford hasta el estuario del Wash, en la costa oriental de Inglaterra. En estos territorios, las previsiones apuntan a que las modificaciones en los patrones de temperatura y precipitaciones incrementarán significativamente el riesgo de subsidencia, es decir, el hundimiento gradual del terreno provocado por la pérdida de volumen del suelo.

Según explica Anna Harrison, científica del BGS, el estudio combina información geotécnica sobre la capacidad de los terrenos para expandirse o contraerse con distintos escenarios climáticos proyectados para las próximas décadas. Gracias a este análisis, los expertos han podido identificar aquellas regiones con una mayor probabilidad de sufrir problemas asociados a la inestabilidad del suelo.

La especialista destaca que el área de Londres concentra buena parte de los riesgos detectados. Por un lado, se prevén importantes cambios en las precipitaciones y las temperaturas. Por otro, la elevada densidad urbana multiplica la exposición de edificios e infraestructuras a este fenómeno. En palabras de Harrison, se trata de un «doble golpe» que podría agravar los problemas en el futuro.

Aunque muchos inmuebles cuentan actualmente con cimientos capaces de soportar las variaciones normales de humedad del terreno, los expertos advierten de que las condiciones futuras podrían generar movimientos más intensos. Como consecuencia, estructuras que hoy no presentan problemas podrían comenzar a experimentar daños progresivos.

El impacto económico de los hundimientos

La subsidencia no solo supone un problema estructural, sino también económico. Los hundimientos pueden provocar una importante pérdida de valor de las propiedades y complicar su compraventa. De hecho, las entidades financieras suelen mostrarse reticentes a conceder hipotecas sobre viviendas afectadas hasta que los problemas hayan sido resueltos mediante obras de reparación o estabilización.

Entre los síntomas más habituales se encuentran las grietas diagonales en paredes y alrededor de puertas y ventanas, los desniveles en los suelos o las deformaciones visibles en algunos elementos estructurales. Dependiendo de la gravedad del problema, las soluciones pueden requerir importantes intervenciones de ingeniería destinadas a reforzar los cimientos o estabilizar el terreno.

En algunos casos, también es necesario reemplazar tuberías dañadas, corregir problemas de drenaje o incluso retirar árboles y vegetación cuyas raíces contribuyen a alterar los niveles de humedad del suelo.

La preocupación por este fenómeno ha aumentado en los últimos años debido a las condiciones meteorológicas registradas en Reino Unido. Durante 2025, el país experimentó la primavera más cálida desde que existen registros y la más seca en más de medio siglo. Solo durante los seis primeros meses de ese año, las aseguradoras recibieron reclamaciones por daños relacionados con hundimientos del terreno por valor de 153 millones de libras esterlinas.

Las previsiones indican que este tipo de episodios podrían intensificarse a medida que avancen las próximas décadas. Según los datos manejados por el BGS, alrededor de 500.000 propiedades podrían verse afectadas para 2070 en un escenario de bajas emisiones compatible con los objetivos climáticos internacionales. Sin embargo, el panorama resulta mucho más preocupante en escenarios intermedios, considerados más cercanos a la trayectoria actual de emisiones globales. En ese caso, el número de viviendas expuestas al riesgo superaría los 1,8 millones.

Las áreas más pobladas de Londres figuran entre las más vulnerables. Distritos como Camden, Islington y Barnet aparecen destacados en los mapas de riesgo elaborados por los investigadores. También Kent, en el sureste de Inglaterra, concentra una elevada exposición al fenómeno.

Según las estimaciones del estudio, más del 26 % de las propiedades de la capital británica podrían verse afectadas por problemas relacionados con la subsidencia antes de 2070 en un escenario de emisiones medias.

Los investigadores concluyen que la combinación de veranos cada vez más cálidos y secos e inviernos más suaves y húmedos seguirá aumentando la presión sobre los suelos sensibles a la contracción y expansión. Ante esta perspectiva, consideran necesario incorporar medidas de adaptación y prevención que permitan reducir el impacto sobre las viviendas, las infraestructuras y el mercado inmobiliario en las próximas décadas.

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