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Residentes entre los escombros de un edificio en ruinas por los terremotos, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira (Venezuela)

Residentes entre los escombros de un edificio en ruinas por los terremotos, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira (Venezuela)EFE

Testimonios desde el corazón del terremoto en Venezuela: «Mi prima está desaparecida y no sabemos nada de ella»

A estar horas, el balance de muertos es ya de 164, más de mil desaparecidos y 971 heridos. Desgraciadamente, se esperan que los fallecidos sean mucho más

El suelo de Venezuela tembló este miércoles 24 de junio. Dos terremotos, con tan solo 39 segundos de diferencia, de una magnitud de 7,2 y 7,5 respectivamente sorprendieron a millones de venezolanos a las 18:05 (hora local). Una hora en la que la mayoría, volvía a sus hogares del trabajo y las calles de la capital, Caracas, estaban abarrotadas. Los vídeos en redes sociales y las imágenes dan cuenta del horror y las consecuencias catastróficas del doblete sísmico que ha impactado de lleno en un país que ya sufría cortes de electricidad y falta de servicios básicos y alimentos.

A estar horas, el balance de muertos es ya de 164, más de mil desaparecidos y 971 heridos. Desgraciadamente, se esperan que los fallecidos sean mucho más. La incertidumbre es máxima, los constantes cortes de internet impiden a muchos venezolanos contactar con sus familiares. Los mensajes llegan de manera desordenada y a deshoras. «Todavía estoy temblando», dice el padre de Rose, de la ciudad de Valencia, en un vídeo que le manda a través de WhatsApp, donde enseña las grietas de la vivienda familiar.

«El apartamento de mis padres se agrietó entero», explica la joven venezolana, que vive en Madrid. Rose dice que su familia vive en una primera planta y que, según la poca información que reciben, esas son las fisuras más peligrosas porque pueden afectar a la estructura del edificio. Sus padres pudieron pasar la noche en la casa de su hermana y –asegura– «gracias a Dio todos están bien». «Esto ha sido horrible. No me quiero meter en redes sociales a ver noticias. Ha sido catastrófico», insiste por mensaje. Ante esta situación, y aunque es consciente de que nadie tiene la culpa de que ocurra una catástrofe así, sí arremete contra el régimen de Delcy Rodríguez por la falta de suministros en los hospitales, incapaces de atender a los cientos de heridos.

«No hay alcohol, ni gasas para curar una simple herida», denuncia. «No me quiero imaginar la cantidad de gente muerta que tiene que haber debajo de esos edificios derrumbados en Caracas», lamenta Rose. Muchos de los mensajes se quedan sin respuesta, aquellos que se encuentran en las zonas más pobres evitan contestar a los mensajes para ahorrar batería, ante los continuos cortes de electricidad. Otros piden a El Debate unas horas para poder recomponerse de la conmoción. Es el caso de Rita Pinto, quien afirma que están todos «muy aturdidos».

«Podría haber personas fallecidas»

Situación muy parecida ha vivido Oriana A. Regalado. La joven, que vive en una zona de Caracas llamada El Paraíso, afirma que en su edificio el sismo «se sintió con mucha intensidad». Ella estaba en un séptimo piso y todas las cosas comenzaron a caerse: «Se rompieron varios objetos y, mientras bajábamos, veíamos grietas en distintos pisos del edificio», recuerda a El Debate.

Afortunadamente, su inmueble no sufrió daños tan graves como otros. Aun así, explica la joven doctora venezolana, lo primero que hicieron fue «recoger las pertenencias y trasladarse a El Junquito», una zona situada entre el Distrito Capital y el estado de La Guaira, donde tienen familiares. En este momento, relata, las casas y edificios «están en su mayoría derrumbados» y han escuchado que «podría haber personas fallecidas», aunque, por el momento, no tienen más información al respecto.

A pesar de haberse producido hace varias horas, los afectados por el doble seísmo siguen sin tener electricidad. Además, las comunicaciones se han visto seriamente dañadas. «Las principales operadoras telefónicas, Movistar y Digitel, han sufrido caídas y ha sido muy difícil conseguir señal», cuenta Oriana, aunque ella sí ha podido contactar con algunos de sus familiares.

«El estado más afectado ha sido La Guaira», apunta Oriana, que afirma que hay «múltiples edificios derrumbados y numerosas personas desaparecidas». Entre las personas que no aparecen se encuentra un familiar: «Mi prima se encontraba en una zona de playa de esa zona y, hasta el momento, no sabemos nada de ella. Está desaparecida», lamenta.

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