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Netanyahu

El Samsung de Netanyahu con las cámaras tapadas

Por qué Netanyahu tapa con cinta las cámaras de su móvil: el gesto que revela el miedo al espionaje digital

Los teléfonos inteligentes se han convertido en auténticos sensores portátiles dotados con cámaras, micrófonos, acelerómetros y sistemas de geolocalización siempre activos

En los últimos días, ha aparecido una imagen de Benjamin Netanyahu hablando con un móvil que tiene la cámara trasera tapada con cita adhesiva. Una foto que se ha convertido en un símbolo de hasta qué punto la seguridad digital es una obsesión en las más altas esferas del poder.

Las imágenes no son nuevas, pero sí se repiten a menudo entre estos personajes. Ya en torno a 2020, cuando el primer ministro israelí utilizaba un iPhone, Netanyahu fue fotografiado en varias ocasiones hablando por teléfono con las cámaras traseras tapadas con cinta aislante roja. Años después, la escena se ha repetido, esta vez con un Samsung Galaxy S21 o S22 (no queda muy claro y ambos tienen el mismo diseño) de nuevo con las lentes cubiertas de forma artesanal.

En esta ocasión, era el iPhone de Netanyahu el que estaba tapado

En esta ocasión, eran las cámaras del iPhone de Netanyahu las que estaban tapadas con cinta

Israel es uno de los países con mayor concienciación en materia de ciberseguridad. No es casualidad que empresas como Pegasus tengan su sede en Israel. El espionaje digital, las escuchas remotas y los ataques a dispositivos móviles forman parte del campo de batalla de hoy en día. Los teléfonos inteligentes se han convertido en auténticos sensores portátiles dotados con cámaras, micrófonos, acelerómetros y sistemas de geolocalización siempre activos.

Los expertos en seguridad llevan años advirtiendo de que, aunque los sistemas operativos móviles incorporan cada vez más protecciones, ningún dispositivo conectado es completamente inmune. Un fallo de seguridad, una aplicación maliciosa o incluso un ataque dirigido pueden convertir un móvil en una herramienta de vigilancia encubierta. Tapar físicamente la cámara no evita un espionaje sofisticado, pero sí bloquea de forma efectiva una de las vías más evidentes de intrusión como es la captura de imágenes sin consentimiento.

Configuraciones especiales

En el caso de Netanyahu, la precaución va un paso más allá de la paranoia. Fuentes cercanas a los protocolos de seguridad israelíes han señalado en distintas ocasiones que el primer ministro utiliza teléfonos con configuraciones especiales y comunicaciones cifradas. Aun así, la protección física supone aún más seguridad ya que si la cámara está cubierta, no puede grabar, por mucho que el software sea comprometido.

Netanyahu no es, ni mucho menos, el único que ha recurrido a esta solución rudimentaria. En 2016, una imagen publicada en Facebook por Mark Zuckerberg se hizo viral porque, de fondo, se podía ver cómo la cámara de su portátil y el puerto de auriculares estaban cubiertos con cinta adhesiva.

Zuckerberg

La izquierda se puede ver el portátil de Zuckerberg con cinta en la cámara y en el puerto de audio

La imagen dio la vuelta al mundo y alimentó un debate sobre por qué el máximo responsable de una de las mayores plataformas sociales del planeta y cuya empresa vive de los datos y la conectividad, tapa físicamente los sensores de su ordenador.

Cinta y deslizadores

Desde entonces, cubrir cámaras y micrófonos se ha convertido en una práctica habitual entre responsables de seguridad, ejecutivos tecnológicos y altos cargos políticos. Algunos optan por fundas con deslizadores integrados; otros, como Netanyahu, prefieren la solución más simple y efectiva como es la cinta adhesiva.

Casos como el del Pegasus nos recuerdan que la seguridad absoluta no existe

La proliferación de programas espía, el uso de malware y la capacidad de acceder remotamente a sensores han puesto en cuestión la confianza en los dispositivos inteligentes. Casos como el del software Pegasus, capaz de infectar teléfonos sin interacción del usuario, nos recuerdan que la seguridad absoluta no existe.

La cinta sobre la cámara no es una excentricidad de Netanyahu, es la constatación de que, pese a los avances tecnológicos, la protección más fiable es la más básica. La privacidad, en la era digital, es frágil hasta el punto de que los líderes mundiales tienen la necesidad de blindarse con medios casi domésticos.

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