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Apple Watch

El Apple Watch es uno de los mejores aliados médicos en salud cardiovascular

«Un paciente en la UCI no tiene tantos datos como el usuario de un reloj inteligente»: la nueva revolución en la prevención médica

Los dispositivos wearables se han convertido en aliados de la medicina preventiva. Cardiólogos y especialistas analizan cómo estos aparatos, cada vez más precisos, están transformando el seguimiento de la salud dentro y fuera del hospital

La escena ya no resulta tan extraña: un paciente llega a la consulta con su historial clínico en una mano y, en la otra, su reloj inteligente. En la pantalla, gráficos de frecuencia cardiaca, niveles de oxígeno, calidad del sueño o registros de electrocardiograma. Lo que hace apenas una década parecía ciencia ficción hoy forma parte de la rutina médica.

Los dispositivos wearables (relojes inteligentes, pulseras de actividad o incluso auriculares) se han convertido en herramientas habituales para millones de personas. Su aportación a la salud va mucho más allá del bienestar o el deporte porque permiten monitorizar constantes vitales en tiempo real y detectar anomalías antes de que se conviertan en urgencias.

Notificaciones de hipertensión

Notificaciones de hipertensión

Las dudas sobre la fiabilidad y utilidad clínica de los datos generados por dispositivos personales coincide con un momento de inflexión en la industria sanitaria global. Según el análisis presentado en la última J.P. Morgan Healthcare Conference 2026, el sector vive «el amanecer de una nueva era en la salud», marcada por la aceleración regulatoria, el desarrollo de fármacos apoyado en inteligencia artificial y una profunda transformación en la prestación asistencial. La tecnología está demostrando retorno operativo real tanto en biotecnología como en gestión clínica.

La industria sanitaria mundial vive el amanecer de una nueva era en la saludJ.P. Morgan Healthcare Conference 2026

El mismo informe subraya que la inteligencia artificial ya no es solo una herramienta de apoyo en investigación, sino «un motor permanente de extremo a extremo para generar y refinar candidatos terapéuticos de forma continua». Esta transición, del hype a la aplicación práctica, incide en que los wearables se han convertido en la primera capa de datos en un ecosistema sanitario cada vez más digitalizado, donde la monitorización constante y el análisis predictivo pueden anticipar riesgos antes incluso de que el paciente perciba síntomas.

El reloj como miniunidad coronaria

En un encuentro con periodistas y especialistas sanitarios, el cardiólogo Miguel Ángel Cobos subrayó el potencial clínico de estos dispositivos. Según explicó, «un usuario con un reloj inteligente puede acceder en cuestión de segundos a más de 50 parámetros biomédicos».

El especialista fue más allá en su comparación: «Para que nos hagamos una idea, un paciente ingresado en una unidad coronaria no cuenta con tantos parámetros monitorizados segundo a segundo. La tecnología nos ofrece una riqueza potencial extraordinaria».

Un usuario con un reloj inteligente puede acceder en cuestión de segundos a más de 50 parámetros biomédicosMiguel Ángel CobosCardioólogo

Cobos recordó que la enfermedad cardiovascular no aparece de un día para otro. «Desde los 20 años ya no eres una persona sana; puedes, por ejemplo, tener placas en la aorta», advirtió. Es cuando, la monitorización constante permite observar tendencias y anticipar riesgos. Ritmo cardiaco irregular, variaciones en la saturación de oxígeno o alteraciones en el patrón de sueño pueden actuar como señales.

Capacidad aeróbica

Mediciones de Salud del Apple Watch

Uno de los ejemplos más ilustrativos que citó fue el de un paciente que registró un electrocardiograma con su Apple Watch horas antes de sufrir un infarto. «El señor se siente mal después de comer, su hijo (médico) le pone el reloj una o dos horas antes de tener el infarto y, una hora después, tenía la arteria dilatada y el infarto convertido en una anécdota», relató. El diagnóstico precoz, unido a la rapidez en la intervención médica, marcó la diferencia.

Desde los 20 años ya no eres una persona sana; puedes, por ejemplo, tener placas en la aortaMiguel Ángel CobosCardioólogo

No obstante, el propio Cobos reconoció que parte del colectivo médico sigue mostrando reservas. «Los médicos en general desprecian la fiabilidad y la rentabilidad de los datos sacados de estos dispositivos», señaló. A su juicio, el reto no es tecnológico, sino cultural, es decir, integrar esos millones de datos en la práctica clínica de forma rigurosa y eficiente.

Prevención

Aunque Apple ha sido uno de los impulsores más visibles de esta tendencia con dispositivos como el Apple Watch o los AirPods Pro (capaces de evaluar la salud auditiva), el ecosistema es mucho más amplio. Firmas como Samsung con su Samsung Galaxy Watch, Fitbit con el Fitbit Sense o Oura Health con el Oura Ring ofrecen soluciones similares centradas en el seguimiento continuo de parámetros fisiológicos.

Interior del anillo inteligente de Oura

Interior del anillo inteligente de OuraOura

El cirujano otólogo Frank Lin, experto en audición y envejecimiento, defendió que la clave está en cambiar el enfoque. «La intención es la prevención mucho más que detectar un ataque al corazón», afirmó durante el encuentro. El objetivo no es convertir cada dispositivo en un instrumento de alarma permanente, sino fomentar «pequeños buenos hábitos diarios».

La intención es la prevención mucho más que detectar un ataque al corazónFrank LinCirujano otólogo

Caminar más, dormir mejor, reducir el estrés o mantener una frecuencia cardiaca estable son metas que estos dispositivos traducen en métricas comprensibles para el usuario. Esa visualización constante favorecen los hábitos saludables y convierte la prevención en una tarea posible.

Más datos que historia clínica

Uno de los aspectos más llamativos del fenómeno es la cantidad de información generada. Cobos lo resumió con una frase contundente: «Somos los sujetos más conocidos». Cada paso, cada pulsación, cada variación del sueño queda registrada. En cierto modo, el historial médico ya no empieza en la consulta, sino en la muñeca.

El historial médico ya no empieza en la consulta, sino en la muñeca

Esta acumulación de datos abre nuevas posibilidades para la investigación médica y la medicina personalizada. Analizar patrones longitudinales (cómo evoluciona una persona durante meses o años) puede ofrecer pistas imposibles de obtener con una visita puntual al especialista.

Lo que parece indiscutible es que estos dispositivos han democratizado el acceso a información biomédica que antes solo estaba disponible en entornos hospitalarios. De contar pasos han pasado a registrar electrocardiogramas. De medir el sueño, a alertar sobre posibles arritmias.

Llevamos tiempo viviendo en una sociedad marcada por el envejecimiento y las enfermedades crónicas y la monitorización continua puede convertirse en un aliado estratégico. No sustituye al médico, pero sí amplía su forma de enfrentarse a la enfermedad. Y, como recordó el doctor Cobos, en salud cardiovascular «cada minuto cuenta».

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