Dos sandías en la planta, en Alcázar de San Juan, Castilla-La Mancha

Dos sandías en la planta, en Alcázar de San Juan, Castilla-La ManchaEuropa Press

La sandía se come al melón en su región clave: «Se produce el doble por hectárea»

El liderazgo de la fruta de verano más característica de Castilla-La Mancha es cada vez menor

El melón encuentra en Castilla-La Mancha su territorio fetiche. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la región concentra prácticamente un tercio de la superficie en producción en España (32 %); sin embargo, la previsión para la campaña que asoma evidencia la pujanza de la sandia en la zona en detrimento de esta clásica fruta de verano.

El año pasado se plantaron en Castilla-La Mancha 5.651 hectáreas de melón y 3.407 de sandía y para este 2025, según la estimación previa al trabajo de campo, se prevé un incremento de entre el 12 % y el 15 % para la sandía y un ligero descenso para el melón. «Hace un mes calculábamos que la superficie de melón caería de un 2 % a un 5 %, pero con las lluvias de primavera puede disminuir ese bajón y mantenerse», apunta en conversación con El Debate José Ángel Serrano, presidente de la Interprofesional del melón y sandía de Castilla-La Mancha.

El liderazgo de las hectáreas plantadas de melón sobre las de sandía, que encuentra en Andalucía su comunidad fetiche, se mantiene, aunque tal y como comenta Serrano, el cerco se estrecha y Castilla-La Mancha ya produce más sandía que melón: «Una hectárea de melón puede dar una producción de 40.000 kilos y una de sandía 80.000 kilos. Si estamos en torno a las 5.600 hectáreas de melón y 3.500 de sandía es evidente que se produce más sandia», explica Serrano.

La mejor productividad de la sandía frente al melón y la creciente demanda exterior en los últimos años ha empujado este subidón de la fruta rojiza en su interior.

El dirigente de la Interprofesional señala que el precio de la sandía depende mucho del calor que haga en Europa, ya que afecta considerablemente a la demanda: «Con temperaturas más altas el precio que paga la industria en origen crece. El valor está muy condicionado de la demanda, pero lo que es evidente es que los costes de producción de la sandía son considerablemente inferiores a los del melón, se produce el doble por hectárea ».

La estimación general para el melón habla de un descenso, aunque el comportamiento difiere por variedad: descensos en las plantaciones de melón piel de sapo e incrementos en variedades de exportación, como el melón amarillo o galia. «No es tanto que la exportación pague mejor, sino que los agricultores cierran tratos con un precio medio y menos sujeto a fluctuaciones. Con la exportación se aseguran un valor más estable y con menos incertidumbre», puntualiza Serrano.

Plantar una hectárea de sandía es más caro que una de melón, pero una mayor producción rentabiliza la inversión. «Eso sí, como el verano sea frío las pérdidas con la sandía pueden ser catastróficas si no se le da salida al producto», advierte Serrano, que destaca la alternativa de la calabaza, una opción interesante por su éxito de comercialización de septiembre a abril

«Los agricultores notan que las tierras ya acusan la fatiga de cultivar siempre melón y la gran alternativa es la calabaza. Hay que ser muy cautos porque es un producto que se está introduciendo y si nos volcamos en exceso puede sobrar«, asevera que Serrano, que recomienda a los agrarios que apuesten por la calabaza «que siembren la cantidad que tengan colocada y con el respaldo de una cooperativa o una industria que les asegure la venta».

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