Ejemplares de avispón oriental

Ejemplares de avispón orientalCOAG Andalucía

Una avispa devoradora de abejas y ladrona de miel pone en jaque a los apicultores nacionales

Los apicultores destacan que los daños también tienen repercusiones sociales y medioambientales

La Vespa orientalis (Avispón oriental) es cada vez más responsable de los dolores de cabeza de los apicultores españoles.

La especie, incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras después de tres años de alarmantes avisos desde las colmenas, se extiende por la geografía nacional sin que los afectados puedan agarrarse a ningún remedio.

«El avispón oriental se expande sin control mientras el sector apícola espera respuestas», lamenta Pedro Loscertales, responsable del sector apícola de COAG, que exige al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, una reunión urgente para trazar un plan estatal para gestionar, controlar y erradicar a este insecto.

La organización profesional agraria incide en la capacidad mortífera de esta avispón: cada ejemplar devora una media de 33 abejas melíferas al día y asalta las colmenas en busca de miel y proteínas para alimentar a sus larvas, provocando una sangría entre los apicultores.

“Ni Andalucía, ni Cataluña, ni Comunidad de Madrid, ni Región de Murcia han puesto en marcha protocolos de actuación, lo que hace prever que la expansión de Vespa orientalis al resto del territorio nacional es sólo cuestión de tiempo", subraya el responsable apícola de COAG, que critica la lentitud del Gobierno para actuar.

En marzo de 2022, COAG inició los primeros contactos con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) cuando Vespa orientalis apenas se había detectado en Valencia, Cádiz y Málaga. Tras realizar la documentación requerida, la organización registró la solicitud de inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras en junio de ese año.

«No fue hasta el pasado 12 de mayo de 2025 (casi tres años después) cuando se publicó en el BOE la Orden TED/452/2025 que oficializaba la catalogación. Durante ese tiempo, el avispón se ha expandido a Cataluña, Madrid, Región de Murcia y otras provincias, mientras su impacto sobre las explotaciones apícolas no ha dejado de crecer», destaca COAG.

El primer avistamiento del avispón oriental en España se produjo en 2019, en Cádiz. Desde entonces, los apicultores viven con el temor de que, de no actuar con contundencia y coordinación, este depredador se extienda por todo el país.

Los apicultores señalan que el destrozo del avispón oriental trasciende a los ganaderos y que genera un triple impacto: económico, con pérdidas directas para apicultores cuyas explotaciones quedan indefensas ante la presión predadora –con su consecuente efecto en territorios donde estas actividades son clavas para fijar población–; social, con afectación a municipios donde construyen sus nidos, poniendo en riesgo a la población; y medioambiental, ya que esta expansión descontrolada amenaza para la biodiversidad de los ecosistemas. «Las especies exóticas invasoras constituyen la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo tras la modificación del hábitat», indican los agrarios.

El pasado septiembre, una delegación de COAG Andalucía viajó a Chipre para que los apicultores del país mediterráneo –expertos en la lucha frente a este agresor– compartiesen su conocimiento para proteger las colmenas. El método casero más exitoso consiste en la colocación de piqueras con orificios en las entradas de las colmenas que permiten la entrada de las abejas, pero no de los avispones, que son de mayor tamaño

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