Un agricultor durante la recogida del ajo morado en Castilla-La Mancha

Un agricultor durante la recogida del ajo morado en Castilla-La ManchaEuropa Press

Los empresarios del campo pagan más que nunca a sus trabajadores y siguen sin encontrar mano de obra

El salario medio anual general del 2025 alcanza los 61 euros por jornal para las labores agrarias

Un trabajador por cuenta ajena que se dedica a la agricultura o a la ganadería en España cobra más que nunca.

Según muestra el informe Índices y Salarios Agrarios elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los sueldos en el campo han alcanzado su máximo en 2025; sin embargo, la dificultad para conseguir mano de obra se destaca como uno de los principales quebraderos de cabeza en las explotaciones.

El salario medio anual general del 2025 alcanza los 61 euros por jornal, cantidad que supone un incremento del 4,7 % respecto al salario general del 2024 en el campo (58,2 euros por jornal), aunque insuficiente en áreas estratégicas para la agricultura española como la aceituna, cuya recolección se concentra en un espacio reducido de tiempo y la escasez de fuerza de trabajo disponible perjudica sensiblemente la rentabilidad.

Las mejoras en la remuneración de los temporeros ha situado el jornal para la recolección de la aceituna a 56 euros netos al día en las provincias andaluzas con mayor demanda. La cifra, que deja un sueldo de unos 2.700 euros netos por dos meses de trabajo, no ha impedido que los empresarios sufran para conseguir personal suficiente para recoger la aceituna.

Esta urgencia por conseguir mano de obra se ha trasladado al valor del jornal para campañas concretas, ya que la subida del salario de los trabajadores temporales respecto al último trimestre de 2025 es de un 4,5 %, mientras que los indefinidos se engrosan un 2,7 %.

Los empresarios del campo destacan al alto coste salarial como uno de los factores que amenazan su rentabilidad. Los agrarios condenan que el ascenso en el coste real para una explotación agraria es, en consonancia con el nuevo salario mínimo interprofesional (SMI), supera ampliamente el encarecimiento de los precios en origen y supone un gran obstáculo contra la supervivencia de las pequeñas explotaciones, lastradas por la sequía, las cargas burocráticas, el complicado panorama geopolítico o la competencia desleal que denuncian de terceros países.

La denuncia de los empleadores pone el foco en la diferencia entre su desembolso y lo que perciben los trabajadores. El SMI fijado en 1.221 euros al mes en 14 pagas –17.094 euros brutos anuales– supone un incremento del 66 % respecto a la cifra de 2018, con el consecuente aumento para los empleadores, que destinan 1.989 euros para alcanzar el suelo acordado por Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, con los sindicatos.

La sensación de ahogo entre los empresarios agrícolas se hace palpable en la disminución de afiliados en el Sistema Especial Agrario facilitado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones: el registro pierde 138.842 trabajadores desde 2018, sangría que en el último año asciende a 19.167 ocupados.

Los empleadores subrayan el problema de la mano de obra, tal y como muestra el análisis del Ministerio de Agricultura, no responde a cuestiones económicas, sino a políticas favorecen el desempleo y desincentivan el trabajo.

El documento realizado por la Subsecretaría de Agricultura, Pesca y Alimentación señala que los salarios de los trabajadores del sector que más han aumentado son los 'Operadores de maquinarias agrícola móvil', cuya remuneración ha crecido un 5,6 % en un año, seguidos de 'Trabajadores cualificados en actividades agropecuarias mixtas' y 'Peones agrícolas', que levantan su salario un 4,3 % y un 4,2 % respectivamente respecto al mismo trimestre del 2024.

La evolución de los salarios aumenta la brecha entre hombres y mujeres, con una subida del salario de los hombres con contrato indefinido del 2,9 % frente al 1,7 % de las mujeres.

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