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Imagen de archivo de una pareja

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Ciencia

¿El ser humano es una especie monógama? Esto dice la ciencia

El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences, sitúa a los humanos en una tasa general del 66 % de hermanos completos, lo que nos sitúa en el séptimo lugar de las once especies del estudio consideradas socialmente monógamas

Los humanos estamos mucho más cerca de los suricatos y los castores en cuanto a niveles de apareamiento exclusivo que de la mayoría de nuestros primos primates, según un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que incluye una tabla que clasifica las tasas de monogamia en varias especies de mamíferos.

El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences, sitúa a los humanos en una tasa general del 66 % de hermanos completos, lo que nos sitúa en el séptimo lugar de las once especies del estudio consideradas socialmente monógamas y que prefieren vínculos de pareja a largo plazo.

Investigaciones evolutivas previas han utilizado registros fósiles y trabajo de campo antropológico para inferir la selección sexual humana. Mientras que, en otras especies, los investigadores han realizado observaciones a largo plazo de sociedades animales y han utilizado pruebas de paternidad para estudiar los sistemas de apareamiento.

Las especies y sociedades con mayores niveles de monogamia probablemente produzcan más hermanos que comparten a ambos padres, mientras que aquellas con patrones de apareamiento más polígamos probablemente tengan más medios hermanos.

Si bien sigue siendo una guía aproximada, los expertos sostienen que esta es una forma más directa y concreta de evaluar los patrones de monogamia que muchos métodos anteriores al observar un espectro de especies y sociedades humanas a lo largo de miles de años.

«Existe una liga principal de monogamia, en la que los humanos nos sentimos cómodos, mientras que la gran mayoría de los demás mamíferos adoptan un enfoque mucho más promiscuo para el apareamiento», destacan.

Imagen de un suricata, especie analizada en el estudio

Imagen de un suricata, especie analizada en el estudioCSIC

Para calcular las tasas de monogamia humana, el equipo utilizó datos genéticos de sitios arqueológicos, incluidos cementerios de la Edad de Bronce en Europa y sitios neolíticos en Anatolia, y datos etnográficos de 94 sociedades humanas de todo el mundo: desde los cazadores-recolectores hadza de Tanzania, hasta los cultivadores de arroz toraja de Indonesia. «Hay una enorme diversidad intercultural en las prácticas humanas de apareamiento y matrimonio, pero incluso los extremos del espectro todavía están por encima de lo que vemos en la mayoría de las especies no monógamas», aporta Dyble.

Las suricatas presentan una tasa de reproducción monogámica del 60 %, mientras que los castores superan a los humanos en monogamia, con un 73 %. Al igual que en el caso de los humanos, esto sugiere una tendencia significativa hacia la monogamia en estas especies, pero con una considerable flexibilidad.

El gibón de manos blancas es el que más se asemeja a los humanos en el estudio, con una tasa de monogamia del 63,5%. Es la única otra especie con una clasificación superior de «monótona», lo que significa que suele tener una cría por gestación, a diferencia de las camadas de otros mamíferos monógamos.

El único otro primate no humano en la división superior es el tamarino bigotudo: un pequeño mono amazónico que generalmente produce gemelos o trillizos y tiene una tasa de hermanos completos de casi el 78%.

Se sabe que todos los demás primates del estudio tienen sistemas de apareamiento polígamos o poliginandros (en los que tanto los machos como las hembras tienen múltiples parejas) y se ubican muy abajo en la tabla de monogamia.

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