Ciencia
El universo estaría dejando atrás su expansión acelerada y habría empezado a contraerse
El hallazgo pone en entredicho el modelo que otorga a la energía oscura un papel central en el empuje de las galaxias hacia la expansión acelerada del cosmos
Un nuevo estudio desarrollado por la Universidad Yonsei, en Corea del Sur, plantea que la expansión del universo podría no estar acelerándose, como sostiene la teoría más aceptada desde hace décadas, sino que habría comenzado ya a ralentizarse. Esta hipótesis, publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, cuestiona la existencia y naturaleza de la llamada «energía oscura», un elemento clave en la cosmología actual.
El hallazgo pone en entredicho el modelo que otorga a la energía oscura un papel central en el empuje de las galaxias hacia la expansión acelerada del cosmos. Contrariamente a lo que indica la visión dominante, el estudio no encuentra señales de que el universo esté acelerando su expansión. De confirmarse esta interpretación, implicaría una revisión profunda de los principios que guían el conocimiento astronómico desde finales del siglo pasado.
El profesor Young-Wook Lee, responsable de la investigación, afirma que «nuestro estudio muestra que el universo ya ha entrado en una fase de expansión desacelerada en la época actual y que la energía oscura evoluciona con el tiempo mucho más rápidamente de lo que se pensaba anteriormente». En sus palabras, este resultado supondría «un importante cambio de paradigma en la cosmología desde el descubrimiento de la energía oscura hace 27 años».
Hasta ahora, la comunidad científica había sostenido que el universo se expandía de forma acelerada, una conclusión que se basó en observaciones de supernovas de tipo Ia, consideradas desde los años noventa como «candelas estándar» por su luminosidad constante. Sin embargo, el equipo surcoreano detectó que dicha luminosidad varía según la edad de la estrella progenitora, lo que podría introducir un sesgo en las medidas de distancia cósmica realizadas hasta ahora.
A partir de un conjunto de datos ampliado, con unas 300 galaxias anfitrionas, los astrónomos de Yonsei concluyeron que las supernovas jóvenes resultan sistemáticamente menos brillantes y las más antiguas, más luminosas. Este fenómeno fue confirmado con un nivel de confianza del 99,999 %, lo que sugiere que las diferencias observadas en el brillo no obedecen exclusivamente a causas cosmológicas, sino también a factores propios de la evolución estelar.
Al corregir este sesgo, los datos obtenidos se alejaron del modelo cosmológico estándar ΛCDM y se alinearon con otro modelo, propuesto por el proyecto Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI), basado en oscilaciones acústicas bariónicas (BAO) y en las mediciones del fondo cósmico de microondas (CMB). Según estos resultados, la energía oscura no es constante, sino que disminuye y evoluciona con el tiempo.
Más aún, el análisis conjunto de los datos corregidos con las mediciones BAO y CMB refuerza la hipótesis de que la expansión del universo ya se estaría desacelerando. Esta interpretación contrasta con la visión tradicional de que el cosmos sigue acelerándose. «Nuestro análisis -que aplica la corrección del sesgo de edad- muestra que el universo ya ha entrado en una fase de desaceleración», indicó el profesor Lee, quien añadió que este hallazgo coincide con los análisis independientes de BAO y CMB, aunque hasta ahora hayan pasado inadvertidos.
Para verificar aún más estas conclusiones, los investigadores están llevando a cabo una prueba complementaria sin evolución, que se centra en supernovas procedentes únicamente de galaxias jóvenes y coetáneas. Los primeros datos respaldan sus hipótesis iniciales.
El profesor Chul Chung, codirector del estudio junto al doctorando Junhyuk Son, señaló que la llegada de nuevas observaciones a través del Observatorio Vera C. Rubin permitirá en los próximos cinco años un examen mucho más riguroso. Este observatorio, que opera en los Andes chilenos, dispone de la cámara digital más avanzada del mundo y podría aportar información clave sobre la energía oscura, que representa el 70 % del universo pero cuya naturaleza sigue siendo desconocida.
Desde que en 1998 se descubriera que el universo comenzaba a expandirse aceleradamente nueve mil millones de años después del Big Bang, la energía oscura ha sido uno de los mayores enigmas de la ciencia moderna. Sin embargo, recientes datos del DESI ya apuntaban a que su influencia podría estar variando con el tiempo, una idea que ahora cobra más fuerza con este nuevo estudio.