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Euclid se ha fijado en el cúmulo de galaxias Abell 2390, que muestra alrededor de 50.000 galaxias cuyas distancias pueden medirse gracias a estas observaciones. Estos cúmulos contienen enormes cantidades de masa, gran parte de ella en forma de materia oscura, una forma de materia que no se puede observar directamente pero que se supone que, junto a la energía oscura, constituye la mayor parte del contenido del universo.

El telescopio utiliza las lentes gravitacionales como técnica fundamental para explorar este universo oscuro. La materia oscura no emite luz pero ejerce atracción gravitatoria y es fundamental para entender la forma en que el universo se agrupa, desde las grandes estructuras de vacíos y supercúmulos de galaxias hasta la Vía Láctea.

Aunque resulta invisible, su presencia distorsiona la luz procedente de galaxias lejanas. Este efecto se denomina "lente gravitacional" y puede ser observado por Euclid, revelando la distribución de la materia oscura a lo largo del universo.

ESA

Ciencia

La mayor radiografía del universo revela cómo se está acelerando su expansión

Los últimos resultados combinaron el efecto de lente débil y el agrupamiento de galaxias e incorporaron cuatro sondas de energía oscura de un solo experimento por primera vez

La colaboración internacional del Dark Energy Survey (DES) ha publicado los resultados más precisos hasta la fecha sobre la distribución de la materia y la energía oscura en el universo, fruto de seis años de observaciones. Por primera vez, se han combinado los datos de lentes gravitacionales débiles y el agrupamiento de galaxias con las otras tres sondas cosmológicas principales: oscilaciones acústicas bariónicas (BAO), supernovas de tipo Ia y cúmulos de galaxias. Este análisis, que resume 18 artículos científicos, supone un hito en la investigación del cosmos.

«DES realmente demuestra cómo podemos utilizar múltiples mediciones diferentes de las mismas imágenes del cielo. Creo que es muy eficaz», señaló Martin Crocce, investigador del ICE-CSIC y coordinador del análisis. Se trata del primer estudio de su clase dentro de los experimentos actuales sobre energía oscura.

Los resultados han permitido establecer restricciones más severas sobre los modelos cosmológicos. Estas limitaciones, el doble de fuertes que en estudios anteriores del DES, siguen siendo coherentes con los datos previos. «Es muy emocionante reunir las diferentes sondas cosmológicas», indicó Chihway Chang, profesor en la Universidad de Chicago. «Es una característica única del DES contar con la experiencia necesaria para hacerlo».

El origen de estas investigaciones se remonta a finales del siglo pasado, cuando se descubrió que la expansión del universo se está acelerando, en contra de lo que se esperaba debido al efecto gravitatorio. Para explicar este fenómeno, se propuso la existencia de una fuerza desconocida: la energía oscura, que representaría cerca del 70 % del contenido del universo.

Desde 2013 hasta 2019, el DES realizó un estudio detallado del cielo, observando más de 669 millones de galaxias con la cámara DECam, instalada en el telescopio Blanco en los Andes chilenos. La colaboración, liderada por Fermilab (EE.UU.), incluye más de 400 científicos de 35 instituciones en siete países, entre ellos España, que ha participado desde 2005 a través de centros como el ICE-CSIC, el IFAE y el CIEMAT.

El equipo utilizó la forma y distribución de las galaxias para analizar cómo la materia se agrupa bajo la influencia de la energía oscura. La medición más reciente de lentes gravitacionales débiles incluyó unos 150 millones de galaxias. «Gracias a nuevas metodologías y sólidos resultados científicos, la colaboración ha generado una medición que marcará un hito durante muchos años», afirmó Simon Samuroff, investigador del IFAE.

El DES contrastó sus observaciones con dos modelos: el estándar (ΛCDM) y otro en el que la energía oscura evoluciona en el tiempo (wCDM). Ambos encajan con los datos, aunque persiste una ligera discrepancia en la predicción del agrupamiento de galaxias. «Toda una generación ha crecido científicamente en DES, y estamos listos para liderar los próximos experimentos», declaró Santiago Ávila, científico del CIEMAT.

El análisis allana el camino para proyectos futuros como el Observatorio Vera C. Rubin. «Es emocionante que probablemente tengamos algunas de las respuestas sobre la energía oscura en los próximos 10 años», concluyó Anna Porredon, también del CIEMAT.

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