Concepto artístico de la fase 3 de la base lunar de la NASA
Ciencia
Un asentamiento de cientos de millas en la Luna con energía nuclear: así será la nueva base de la NASA
La agencia enviara entre los meses de septiembre y noviembre el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance para comenzar a asentar los cimientos de esta infraestructura espacial
Este martes la NASA dio a conocer nuevos detalles sobre su ambicioso plan lunar. En una rueda de prensa en la que participó el administrador de la agencia, Jared Isaacman, y el director ejecutivo del Programa de Bases Lunares, Carlos García-Galán, detallaron cómo la NASA enviara entre los meses de septiembre y noviembre el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos para comenzar a asentar los cimientos de la futura base lunar.
A esta misión le seguirán dos adicionales antes de que acabe el año, con el objetivo de transportar más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar. Estos tres lanzamientos se engloban dentro de la fase inicial de la denominada «Moon Base One», que sustituyó a la estación Gateway el pasado mes de marzo.
Cómo será la base
La NASA anunció el pasado marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna en los próximos años, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia constante de astronautas en su superficie. Esta zona fue elegida debido a los picos expuestos a luz solar casi constante para generar energía fotovoltaica, flanqueados por cráteres en sombra perpetua que esconden grandes reservas de hielo de agua. Este hielo se procesará para obtener agua potable, oxígeno respirable y combustible criogénico.
Concepto de una base lunar
«Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente», ha dicho el científico español Carlos García-Galán, responsable del programa. De hecho, el proyecto está diseñado como una base expansiva que cubrirá cientos de millas cuadradas en la región del cráter Shackleton, incorporando múltiples módulos, rovers y hábitats habitables.
Durante la primera fase, que durará hasta el año 2029, la NASA realizará al menos 25 misiones y 21 aterrizajes robóticos para validar tecnologías críticas. Con el cambio de década, la agencia pondrá en marcha los primeros sistemas de energía solar y nuclear. Además, se dará inicio a los habitáculos modulares semipermanentes para soportar estancias cortas de astronautas.
Varios astronautas trabajan en una base lunar de la NASA, en una recreación hecha por ordenador
«Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora», ha detallado García-Galán.
A partir de 2032, la base pasará a ser un centro operativo permanente con rotación constante de tripulación, automatización avanzada y capacidad para recibir hasta 150 toneladas métricas de carga anuales