A primera vista, La delgada línea roja parece una película bélica, pero pronto se hace evidente que es mucho más que eso. Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, la película se centra en la Batalla de Guadalcanal, donde los soldados estadounidenses se enfrentan a los japoneses en pleno océano Pacífico. Pero a diferencia del belicismo tradicional, centrado en la estrategia, la valentía o el heroísmo, la visión de Terrence Malick es completamente diferente. Su enfoque no se centra en la victoria ni en la derrota, sino en la vida interior de los hombres que se ven arrastrados por la violencia. Y es en esta introspección donde el cineasta nos invita a confrontar nuestras propias preguntas sobre la vida y la muerte.